La Cámara de Diputados de la Nación se transformó en el escenario de una batalla política sin cuartel que incluyó furiosos cruces, insultos en redes sociales y la retirada en masa de la principal bancada opositora.
Pese al clima de extrema tensión y a una feroz polémica que casi hace naufragar las negociaciones con los bloques aliados, el oficialismo logró imponer su fuerza parlamentaria y firmó el dictamen de mayoría para avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La iniciativa, catalogada por el Poder Ejecutivo como la más trascendental de la gestión actual, quedó lista para ser votada en el recinto el próximo 26 de agosto.
Provocaciones, furia de Unión por la Patria y el portazo opositor
El plenario de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda, conducido por los libertarios Santiago Pauli y Bertie Benegas Lynch, nació completamente viciado por la confrontación. Los legisladores de Unión por la Patria pusieron el grito en el cielo de inmediato, denunciando como una «provocación» la invitación exclusiva de cuatro economistas de corte netamente ortodoxo y liberal alineados con el pensamiento económico oficial. La oposición estalló al considerar que las exposiciones no buscaron un análisis técnico, sino que funcionaron como meras proclamas políticas destinadas a agredir gestiones anteriores.
Ante las quejas, Pauli argumentó que intentó comunicarse de manera reiterada con el jefe del bloque peronista, Germán Martínez, para coordinar la dinámica e incorporar oradores de su espacio, mientras que Benegas Lynch intentó minimizar el conflicto diciendo que las disertaciones eran solo un «disparador del debate». Sin embargo, la tensión se volvió insostenible. Los diputados de Unión por la Patria, completamente indignados, estamparon su firma en un dictamen de rechazo total y abandonaron el Anexo C de la Cámara baja en señal de repudio.
Los discursos de la discordia: Milei busca blindar la emisión cero
El momento de mayor voltaje político llegó con la presentación del mediático economista Miguel Boggiano, quien acusó de forma generalizada a los «distintos gobiernos» de usar al Banco Central para «estafar sistemáticamente a la sociedad hasta destruir el valor de su moneda», incluyendo en el reparto de culpas a la gestión de Mauricio Macri. Esta declaración encendió las alarmas en el PRO, la UCR y el MID, cuyos diputados se sintieron profundamente maltratados. La crisis interna escaló a tal punto que la secretaria parlamentaria de La Libertad Avanza, Silvana Giudici, y el jefe de la bancada libertaria, Gabriel Bornoroni, se vieron obligados a pedir disculpas públicas a sus aliados para evitar que se cayera el acuerdo. El malestar quedó expuesto cuando el diputado desarrollador Eduardo Falcone descargó su furia en redes: «Trajeron a 2 pelotudos fanáticos que ponen en riesgo la firma del dictamen».
Posteriormente, el economista Ramiro Castañeira profundizó la grieta al hablar del «saqueo» financiero de las últimas dos décadas y recordar que las reservas llegaron a terreno negativo, algo que —según defendió— solo es posible bajo la normativa vigente y que la nueva ley prohibirá, imitando el exitoso modelo institucional de Brasil. Cabe destacar que el proyecto impulsado por Javier Milei busca plasmar por ley la batalla cultural de la «emisión cero». Para ello, prohíbe de forma tajante los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos directos a las provincias y el uso de letras intransferibles, limitando el reparto de utilidades solo a ganancias reales. Además, busca otorgarle total independencia a la entidad, exigiendo una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras del Congreso para remover a su presidente o directores.
El ala moderada que salvó el dictamen de mayoría
Hacia el cierre del debate parlamentario, los últimos expositores bajaron los decibeles y aportaron argumentos técnicos que ayudaron a calmar los ánimos de los aliados. El especialista Héctor Rubini advirtió que el resultado histórico de la política emisiva descontrolada se tradujo en más inflación y en presupuestos nacionales imposibles de cumplir, definiendo a esta reforma como una contribución indispensable para devolverle estabilidad al poder adquisitivo de los argentinos.
Finalmente, el economista liberal Aldo Abraham reclamó edificar un organismo monetario autónomo e independiente, similar al de los países vecinos que gozan de una inflación de un solo dígito. «No puede ser que tener una inflación de un dígito sea un milagro. Cuando producimos más moneda de lo que la gente quiere, pierde valor la moneda que todos los argentinos tenemos en el bolsillo y nos empobrece», alertó. Con el clima más sereno, el oficialismo logró abrochar un total de 42 firmas en el dictamen de mayoría gracias al acompañamiento indispensable del PRO, la UCR y diversas fuerzas provinciales.
