El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó duras críticas contra la gestión nacional y aseguró que el presidente Javier Milei utiliza las transferencias de fondos a las provincias como una herramienta de presión política sobre los gobernadores para lograr la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En una columna de opinión publicada este domingo en el diario cordobés La Voz del Interior, el mandatario bonaerense sostuvo que la intención de la Casa Rosada no responde a un intento de austeridad, sino a una búsqueda de conveniencia electoral.
«Para Milei, gobernar es exclusivamente lograr su propia reelección», definió el economista sobre el rumbo político del Poder Ejecutivo Nacional.
Al detallar cómo se implementa esta supuesta presión sobre las administraciones subnacionales, Kicillof remarcó: «Es un mecanismo tan sencillo como perverso: te devuelvo (o te presto) una parte de los fondos que antes te quité, pero solo si votás las leyes que necesito».
En ese sentido, negó categóricamente que el proyecto oficialista para eliminar las PASO busque «ahorrar recursos, fortalecer la democracia o mejorar la calidad del sistema electoral», asegurando que «se trata, simplemente, de modificar las reglas de juego en función de su propia conveniencia política».
Un endeudamiento de $47 billones y la caída del empleo industrial
El referente peronista analizó el desarrollo del programa económico tras 30 meses de mandato y presentó una radiografía crítica de los principales indicadores productivos.
«Con su política económica, Milei destruyó más de 300.000 puestos de trabajo y empujó al cierre a 26.000 empresas. Su plan de primarización impulsó solo a cuatro sectores ganadores frente a una economía que se desploma», aseveró Kicillof.
El gobernador explicó que, mientras actividades como la minería, el petróleo, el agro concentrado y la intermediación financiera mostraron índices positivos, «la industria acumula 12% de caída, el comercio 5% y la construcción un 15%». Esta situación, según indicó, obligó a las familias a endeudarse a niveles alarmantes, llevando a que «la morosidad de las deudas esté en su punto más alto, superando a la megacrisis de 2001».
La deuda con los Ejecutivos provinciales y el análisis del superávit
Respecto al impacto financiero en el interior del país, el mandatario detalló que la pérdida acumulada para las 24 jurisdicciones desde fines de 2023 «asciende a más de $47 billones a precios constantes, lo que equivale a 4 puntos del PIB, y significa un recorte de 13,4% en términos reales». La contracción responde al retroceso en la coparticipación federal, el desplome de la recaudación provincial y la «interrupción casi total de las transferencias nacionales que son obligatorias pero no automáticas».
Para finalizar, Kicillof cuestionó el superávit fiscal exhibido por el Gobierno nacional y relacionó de forma directa los números del Tesoro con el ajuste aplicado a los distritos.
«El ‘superávit’ acumulado por el gobierno nacional desde que asumió Milei es casi idéntico en magnitud a los recursos que perdieron las provincias. Algo huele mal en ese supuesto equilibrio que nos vende un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno», concluyó.
