En una jornada cargada de profunda sensibilidad política e histórica, la ciudad de La Plata se convirtió en el epicentro de un masivo acto conmemorativo.
Al cumplirse medio siglo de uno de los episodios más oscuros del terrorismo de Estado en la Argentina, referentes sociales, organismos de derechos humanos y agrupaciones estudiantiles se reunieron para mantener viva la bandera del reclamo por la educación pública y los derechos conquistados. Durante el encuentro, se renovó el compromiso colectivo frente al avance de modelos conservadores y se realizaron emotivos reconocimientos a quienes lograron dar testimonio de las atrocidades cometidas durante la última dictadura militar.
Un homenaje a la memoria activa junto a referentes históricos
El acto principal tuvo lugar en la histórica plazoleta conmemorativa de la capital bonaerense y contó con la presencia central de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, el intendente local Julio Alak, legisladores, funcionarios provinciales, familiares de las víctimas y cientos de estudiantes secundarios y universitarios. El gobernador Axel Kicillof encabezó el tributo y enfatizó que «la memoria y el dolor tienen que transformarse en organización y lucha».
Durante su intervención, el mandatario de la provincia de Buenos Aires contrapuso las políticas públicas de su gestión frente al panorama nacional y regional:
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Concreción de derechos: Destacó la plena efectivización del boleto estudiantil en el territorio bonaerense como una respuesta directa a los históricos reclamos del movimiento estudiantil.
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Continuidad de programas económicos: Advirtió que tanto en el país como en la región emergen proyectos financieros con esquemas similares a los aplicados por la dictadura.
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Llamado a la juventud: Instó a convertir el recuerdo histórico en un motor de transformación y participación social.
Por su parte, Estela de Carlotto celebró la masiva participación ciudadana al señalar que «demuestra que hay un pueblo comprometido» y convocó a las nuevas generaciones a defender la patria bajo las banderas de memoria, verdad y justicia. A su turno, el jefe comunal Julio Alak remarcó la valentía de los jóvenes secuestrados por el régimen militar en el mismo espacio donde solían encontrarse para discutir causas nacionales y populares.
Reconocimiento a sobrevivientes y dura advertencia política
Uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia se vivió hacia el cierre, cuando las autoridades hicieron entrega de placas y reconocimientos oficiales a Emilce Moler y Gustavo Calotti, sobrevivientes de la feroz razia ejecutada contra la militancia secundaria en 1976. Sus presencias rearmaron el testimonio vivo de las demandas históricas que dieron origen al trágico suceso.
En el tramo final de su discurso, Kicillof profundizó su postura crítica hacia el escenario político nacional actual. El Gobernador señaló que la sociedad enfrenta una responsabilidad fundamental para honrar la trayectoria democrática del país, la cual consiste en «ponerle un freno a este experimento de la ultraderecha en la Argentina». Concluyó su mensaje ratificando la convicción de proteger las conquistas sociales «en memoria de los 30.000 compañeros que hoy están más presentes que nunca».
