En el marco de una acalorada audiencia pública celebrada en la Cámara de Diputados de la Nación, bloques opositores y referentes del ámbito científico y ambiental cruzaron con dureza al Poder Ejecutivo.
El encuentro, que se extendió por más de seis horas, fue convocado por el diputado Juan Marino (Unión por la Patria) para investigar y debatir sobre las verdaderas motivaciones económicas, las posibles violaciones de privacidad y los severos riesgos ambientales que implicaría la desembarcada en Argentina del polémico magnate tecnológico Peter Thiel. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por la ausencia total de las autoridades nacionales invitadas, dejando las sillas vacías en pleno recinto.
Sillazos vacíos y alerta por los negocios de inteligencia artificial
La audiencia contó con la presencia de legisladores como Hugo Yasky, Kelly Olmos, Sabrina Selva, Juan Carlos Molina, José Glinski y Carlos Castagneto por el bloque organizador, a los que se sumaron Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Esteban Paulón (Provincias Unidas). Las sillas vacías con los nombres del presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis «Toto» Caputo, el secretario de Política Económica José Luis Daza, el titular del Banco Central Santiago Bausili y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger visibilizaron el faltazo de los funcionarios que mantuvieron encuentros privados con el empresario estadounidense.
Thiel, cofundador de Palantir —firma bautizada en alusión a las esferas místicas de El Señor de los Anillos—, desembarcó en Buenos Aires a comienzos de abril de 2026 tentado por el rumbo económico libertario, adquiriendo incluso una lujosa residencia de u$s12 millones en Palermo Chico. No obstante, su perfil despierta un fuerte rechazo internacional debido a la inserción de sus sistemas informáticos en la industria de la defensa, el espionaje masivo y el desarrollo bélico. Durante la apertura, el diputado Marino ironizó sobre la cosmovisión del magnate advirtiendo que «para entender a Peter Thiel hay que leer menos El señor de los anillos y ver más Terminator 2«, comparando su planteo corporativo con la distopía antihumana de Skynet.
Soberanía de datos, desfinanciamiento al CONICET y el choque de posturas
Durante la maratónica exposición de tecnólogos, periodistas y defensores de Derechos Humanos, las críticas apuntaron a la entrega de datos sensibles. Emilse Garzón, divulgadora en cultura digital, sentenció que «cuando no se habla de datos y privacidad, no estamos hablando de derechos humanos», concluyendo que la presencia del magnate evidencia los riesgos sobre el sistema democrático. En esa misma línea, Gabriela Mitidieri (CELS) advirtió que el objetivo real de Palantir es apropiarse de las decisiones públicas: «Una vez que adquiere ese control, removerlo es extremadamente difícil; la empresa vuelve sus servicios tan imprescindibles que cuando se toma conciencia, por lo general ya es tarde». Asimismo, el sociólogo Ariel Goldstein cuestionó que usen al país como «territorio de experimentación», mientras que la periodista Valeria Di Croce acusó al Ejecutivo de buscar «entregar el territorio».
Por su parte, el abogado Pablo Serdán remarcó la paradoja oficial entre promover infraestructura para inteligencia artificial y desmantelar el aparato local, afirmando que para lograr innovación «lo único que tienen que hacer es dejar de desfinanciar a nuestro sistema científico, el CONICET y las universidades». La postura disonante del debate la aportó el emprendedor Santiago Siri, quien ensayó una defensa sobre la filosofía de Thiel al sostener que el magnate «no es un aceleracionista ingenuo», sino que cree que la humanidad se debate entre dos peligros: el armagedón tecnológico sin control o el Anticristo, entendido como un supraestatalismo regulador que pretenda dominarlo todo mediante el miedo.
