Momentos de extrema tensión y dramatismo se vivieron este jueves en el barrio porteño de Balvanera. Integrantes de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ingresaron por la fuerza a la sede central de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA/ex-IOSFA), ubicada en la calle Paso al 500, en el marco de un reclamo desesperado ante una ola inminente de despidos en el organismo.
La protesta pacífica derivó rápidamente en un despliegue policial de gran magnitud que amenaza con terminar en detenciones de alto impacto político y gremial.
Despliegue policial, acusaciones cruzadas y amenaza de desalojo con esposas
El conflicto escaló violentamente cuando efectivos de la Policía irrumpieron en las oficinas en medio de la reunión de negociación que mantenían los representantes sindicales con las autoridades de la obra social. Las fuerzas de seguridad montaron un operativo express en el lugar.
Desde la conducción sindical denunciaron que los efectivos policiales «armaron una causa» en pleno desarrollo de las conversaciones para justificar un eventual desalojo por la fuerza. La alarma entre los trabajadores aumentó exponencialmente cuando trascendió la advertencia de las autoridades: «Están diciendo que podrían sacarlos esposados a los dirigentes», señalaron con indignación desde la organización gremial.
La denuncia de Rodolfo Aguiar: despidos masivos y una deuda multimillonaria
El detonante central que impulsó la toma del edificio público es la amenaza latente sobre la estabilidad laboral de unos 600 empleados distribuidos en todo el territorio nacional. En medio del tumulto, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, alzó la voz y apuntó directamente contra la gestión administrativa de la obra social militar por el estado de colapso financiero en el que se encuentra.
«Reventaron la obra social y la fundieron», lanzó sin tapujos el referente sindical al hacer un duro contraste sobre el manejo de las arcas públicas. «Cuando llegaron había un superávit de $25.000 millones y ahora hay una deuda de más de $500.000 millones. ¿Qué hicieron con la guita? Se la robaron toda», arremetió Aguiar.
El sindicalista también fustigó la actitud de los funcionarios ante el reclamo de las familias trabajadoras: «Hoy se escondieron en el baño de una oficina. ¿En serio ustedes van a ser los que van a defender las Malvinas?», cuestionó con crudeza, mientras el clima en el edificio de la calle Paso continúa siendo explosivo.
