La Vocería Presidencial ratificó que el nuevo complejo militar en Ushuaia formará parte de un dispositivo estratégico para proteger los recursos naturales, dar apoyo a las operaciones antárticas y asegurar el control soberano sobre las rutas de navegación australes.
En un paso clave para el despliegue militar en el extremo sur del país, la Vocería Presidencial de la República Argentina confirmó este 15 de septiembre que la futura Base Naval Integrada en Tierra del Fuego dispondrá de un esquema de protección naval y aérea de alta tecnología. El dispositivo contará con aeronaves de exploración marítima P-3 Orion y los cazas de combate F-16 Fighting Falcon.

Según precisó el Gobierno nacional, esta infraestructura cumplirá un rol estratégico en la proyección argentina hacia el Atlántico Sur, la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva, el sostén logístico de las operaciones en la Antártida y la defensa de los intereses soberanos frente a las Islas Malvinas.
DETALLES SOBRE LA BASE NAVAL INTEGRADA EN TIERRA DEL FUEGO
La Base Naval Integrada comenzará su construcción en Tierra del Fuego e incorporará diversas funciones logísticas relevantes. Por un lado, será un punto logístico estratégico para la proyección argentina al Atlántico Sur que permitirá vigilar y controlar mejor nuestros recursos naturales y nuestra soberanía.
También brindará apoyo a la logística desplegada en la Antártida. Va a proveer a nuestro país protección naval y aérea con un avión de patrulla marítima P-3 Orion y los nuevos aviones F-16.
Por otro lado, la base va a atraer beneficios económicos. Contará con muelles comerciales y civiles que desarrollarán una región donde hoy los buques sufren demoras para amarrar debido a la falta de capacidad. Además, desempeñará un papel importante en la protección de los objetivos estratégicos en el sur del país, como Vaca Muerta.
— Vocería Presidencial (@Voceria_Ar) September 15, 2026
Proyección militar sin restricciones en la Patagonia
El anuncio oficial conecta con las precisiones brindadas en el Informe N.º 142 de la Jefatura de Gabinete de Ministros presentado ante el Congreso de la Nación. En dicho documento parlamentario, el Ejecutivo dejó asentado formalmente que la administración de los Estados Unidos no impuso ninguna restricción operativa al uso del sistema de armas F-16 ni a su armamento para actuar en la jurisdicción del Atlántico Sur.
Para desplegar esta capacidad operacional en la región patagónica, la Fuerza Aérea Argentina planea proyectar las aeronaves fuera de su sede principal en la VI Brigada Aérea de Tandil hacia bases estratégicas del sur continental. En ese marco, se destaca la repavimentación y adecuación operativa prevista para la pista de la X Brigada Aérea de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz.
Un esquema defensivo integrado para el Atlántico Sur

La articulación de la base en Tierra del Fuego con las 24 aeronaves F-16 adquiridas a Dinamarca a través del Programa Peace Condor consolidará un sistema de defensa aeronaval combinado junto a los buques de la Armada Argentina y la exploración antisubmarina de los P-3 Orion.
De este modo, la presencia continua de cazas de última generación y plataformas de patrullaje marítimo en el extremo austral busca asegurar el control de las rutas fluviales y marítimas de navegación, reforzando la posición geopolítica de la República Argentina en la región.
