El gobierno laborista de Keir Starmer publicó la guía «Doing business with the Falkland Islands» para garantizar el desarrollo hidrocarburífero y pesquero en el archipiélago.
La postura británica surgió como respuesta directa a los decretos y sanciones impulsados por el presidente Javier Milei contra firmas como Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo hito de confrontación diplomática. En una clara reacción a las penalizaciones anunciadas por el Gobierno nacional contra compañías que operen en el Atlántico Sur sin autorización, el Reino Unido hizo pública una guía de respaldo corporativo titulada «Doing business with the Falkland Islands» («Haciendo negocios con las Islas Malvinas»).
A través del documento difundido en Londres, la administración británica buscó otorgar garantías jurídicas a las firmas involucradas en la explotación de recursos pesqueros y proyectos petroleros, rechazando la validez del marco normativo argentino.
El rechazo británico a las sanciones del Gobierno argentino

El movimiento del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido responde al decreto emitido por el presidente Javier Milei, mediante el cual la Argentina formalizó sanciones administrativas y judiciales contra las petroleras Navitas Petroleum (de origen israelí) y Rockhopper Exploration (británica), operadoras del proyecto hidrocarburífero Sea Lion, estimado en una extracción de hasta 180.000 barriles diarios de crudo.
En la publicación oficial, el ejecutivo británico desestimó la aplicabilidad del derecho nacional sobre el territorio insular:
«El Gobierno del Reino Unido apoya toda actividad económica legítima en las Islas Falkland y celebra el interés y la participación continuos del sector privado. La Argentina no ejerce soberanía ni jurisdicción sobre las Islas Falkland. La legislación argentina no se aplica dentro de las Islas.»
Blindaje legal y defensa de la autodeterminación
El documento británico ratifica que el gobierno del Reino Unido no entablará conversaciones con las autoridades argentinas sobre la soberanía territorial mientras la población local no lo decida, amparándose en el principio de autodeterminación.
En esa línea, el texto oficial sienta la postura británica de apoyo incondicional:
«Las Islas Falkland son un Territorio Británico de Ultramar. El Gobierno del Reino Unido no tiene ninguna duda sobre la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Falkland y las áreas marítimas circundantes. No discutiremos la soberanía a menos que y hasta que los isleños así lo deseen. El Gobierno del Reino Unido está comprometido con apoyar el derecho de los habitantes de las Islas Falkland a la autodeterminación.»
Finalmente, la guía publicada por el Reino Unido fijó tres pautas de acción para las corporaciones privadas: determinó que las actividades avaladas por las autoridades de las islas son legítimas, aseguró que ningún tribunal fuera de la Argentina dará cumplimiento a las demandas del Estado argentino y aconsejó a las compañías que hayan recibido notificaciones de advertencia buscar asesoramiento legal independiente y acudir a la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO).
