El escenario económico argentino vuelve a encender todas las alarmas en la City y Wall Street.
En una jornada marcada por la desconfianza de los mercados internacionales, la medición del riesgo soberano se disparó abruptamente, rompiendo un piso clave y alcanzando valores máximos que no se registraban desde hace casi medio año. La combinación de bonos en desplome y tensiones externas agrava la situación crediticia de la Argentina en un momento crítico.
Derrumbe de bonos y récord en cinco meses
El indicador de riesgo soberano escaló hasta los 602 puntos básicos al promediar la rueda bursátil, lo que representa el nivel más elevado registrado en los últimos cinco meses. Esta marcada tendencia alcista responde de forma directa a un nuevo deterioro en el valor de los títulos soberanos argentinos, los cuales sufrieron descensos de hasta el 1,7% en sus cotizaciones.
El índice no alcanzaba un guarismo tan elevado desde el pasado 8 de abril, cuando había tocado las 610 unidades. En apenas una semana, el riesgo país acumula un salto de 70 puntos básicos. A este frente interno se le suma una complicación de origen global: la tasa del Bono a 10 años de los Estados Unidos —referencia obligada para los mercados emergentes— trepó por encima del 5%, ampliando la brecha de rendimiento y empujando aún más arriba la sobretasa que debe pagar el país.
Dudas en Wall Street ante el costo social y el freno económico
Esta desconfianza de los inversores golpea de lleno la estrategia financiera oficial, ya que el nivel actual de riesgo soberano le imposibilita al Estado Nacional evaluar cualquier tipo de emisión de deuda voluntaria en las plazas internacionales.
La turbulencia coincide con la reciente gira por Estados Unidos del presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, quienes ratificaron ante la comunidad financiera que el programa económico se mantendrá firme sin modificaciones y que Argentina dispone de los recursos necesarios para saldar los compromisos de la deuda pública. Sin embargo, Wall Street observa con creciente inquietud los indicadores sociales del modelo, puntualmente el incremento de la pobreza y la contracción en la mayoría de los sectores productivos, factores que consideran un riesgo latente para la gobernabilidad y la sostenibilidad del proyecto político.
El impacto negativo repercutió de inmediato en los paneles: el índice MERVAL registró una baja del 0,9%, mientras que los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York encadenaron una nueva sesión dominada por números rojos.
