El inspector general del Departamento de Defensa advirtió sobre «déficits estratégicos» en los arsenales y severas dificultades industriales para reponer el stock bélico
El documento contradice los dichos de Donald Trump y del secretario de Defensa Pete Hegseth, quienes afirmaban que las reservas de armamento eran ilimitadas.
Millonarias pérdidas de equipamiento y gasto militar disparado
De acuerdo al relevamiento oficial del organismo de control independiente del Departamento de Defensa, el esfuerzo bélico contra el régimen de Teherán generó un impacto económico y logístico de gran magnitud sobre las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El informe detalla el nivel de consumo y pérdidas registradas entre febrero y junio:
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Gasto en municiones: Se destinaron más de 22.000 millones de dólares en insumos defensivos y ofensivos.
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Costo total de la guerra: El desembolso global alcanzó los 33.400 millones de dólares entre el 28 de febrero y el 30 de junio.
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Pérdida de material de combate: Se contabilizan pérdidas de equipamiento por 3.700 millones de dólares, sumadas a otros 7.400 millones en gastos operativos adicionales.
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Aeronaves destruidas: Durante las acciones militares se confirmó la pérdida de cuatro cazas F-15E, un avión de quinta generación F-35 y 30 drones MQ-9.
Cuellos de botella industriales y la contradicción con la Casa Blanca
El documento oficial hizo hincapié en la utilización masiva de sistemas de ataque de largo alcance, así como de baterías de defensa aérea y antimisiles. Esta alta demanda expuso «cuellos de botella en la base industrial» que impiden recuperar con rapidez los niveles de stock requeridos para la defensa nacional.
La advertencia técnica del Pentágono choca directamente con el discurso oficial del Poder Ejecutivo:
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Declaraciones de Donald Trump: El mandatario estadounidense había calificado reiteradamente como «falsas» las versiones de desabastecimiento, sosteniendo que las reservas de armamento eran «prácticamente ilimitadas».
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Postura de la conducción militar: El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también había desestimado públicamente la posibilidad de un desabastecimiento.
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Planes de contingencia: Tras la publicación del informe, el Pentágono confirmó que trabaja para acelerar las compras estatales y reducir los plazos de fabricación en las plantas de defensa.
