El clima le dio un respiro determinante al fútbol argentino a horas del trascendental cruce entre Boca Juniors y Racing Club por los cuartos de final de la Copa Argentina.
Tras un diluvio matutino con intensas precipitaciones y fuertes ráfagas de viento que encendieron todas las alarmas sobre la posible suspensión del choque, las nubes comenzaron a abrirse paso y el sol asomó en la ciudad santafesina, despejando los temores de los miles de fanáticos que viajaron al Gigante de Arroyito.
Las condiciones del césped de la cancha de Rosario Central son óptimas a pesar del agua acumulada desde la madrugada.
Un terreno que resistió el temporal y el alivio del pronóstico
Pese a la inclemencia del temporal durante las primeras horas de la mañana, la cancha lució un verde brillante e impecable. El sistema de drenaje del estadio respondió a la perfección, recordando la experiencia de una semana atrás cuando Rosario Central enfrentó a Argentinos Juniors bajo una tormenta similar sin sufrir daños ni anegamientos en el piso.
Para tranquilidad de los planteles y los simpatizantes, las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional indican que la lluvia cedió sustancialmente y no se prevén nuevas precipitaciones para el momento en que el árbitro Andrés Gariano ordene el pitazo inicial.
Un choque al límite tras el polémico fallo de la AFA
El cruce de esta tarde llega envuelto en un clima de altísima tensión. No solo porque el ganador sacará boleto directo a las semifinales de la Copa Argentina —donde ya espera Banfield—, sino por la reciente resolución del Tribunal de Disciplina de la AFA, que rechazó el reclamo formal de Vélez Sarsfield por la supuesta mala inclusión de seis futbolistas extranjeros y ratificó definitivamente la clasificación boquense.
Con un marco multitudinario y el terreno de juego habilitado en condiciones ideales, la Academia y el Xeneize se medirán en un clásico a todo o nada que paraliza al país futbolero.
