Una oportunidad histórica de negocios e ingreso masivo de divisas se abre en el horizonte productivo de la Argentina.
El diputado nacional de Unión por la Patria, Guillermo Michel, remarcó la necesidad estratégica de focalizar los esfuerzos nacionales en el desarrollo de biocombustibles destinados a la aviación (SAF). De acuerdo a la visión del legislador peronista, el país tiene servida la posibilidad de insertarse en un mercado global en expansión que promete transformar la matriz agroindustrial y potenciar de forma inédita las exportaciones energéticas.
El potencial millonario de la carinata y la camelina en la región central
Michel insistió en que la Argentina debe prestar especial atención a este nuevo fenómeno mundial. En ese contexto, destacó el enorme potencial de los cultivos de invierno como la carinata y la camelina, especies aptas para abastecer la creciente demanda internacional de combustibles sostenibles en el sector aerocomercial. «Hay cultivos como la carinata y la camelina que van a generar un mercado de casi 14 millones de toneladas y que van a permitir generar muchos dólares para la Argentina», aseveró el parlamentario.
La carinata se posiciona como un cultivo industrial de invierno capaz de producir un aceite idóneo para la elaboración de biocombustibles. Desarrollada principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, esta oleaginosa posee una ventaja fundamental: su aceite no compite con la industria alimentaria, por lo que su aprovechamiento es 100% energético.
Combustibles SAF: agregados de valor y divisas para la Argentina
El impulso hacia estos cultivos se conecta de forma directa con la expansión mundial de los combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés), diseñados para recortar la huella de carbono y las emisiones contaminantes del transporte aéreo. Esta tendencia internacional genera una demanda acelerada de materias primas agrícolas de origen sustentable.
Para la economía argentina, capturar esta oportunidad representaría diversificar el entramado agroindustrial, otorgar un valor agregado sustancial a las cosechas de invierno y expandir la capacidad de generación de divisas frescas a partir de productos orientados a la transición energética global.
