El impacto de la inteligencia artificial en la Argentina hacia 2030: menor crecimiento que en EE.UU., salarios a la baja para puestos calificados y el rol de la informalidad.
Un informe elaborado por Colossus Lab proyecta tres escenarios posibles (modesto, sustancial y extremo) frente a la automatización tecnológica. El estudio advierte que el impacto recaerá fundamentalmente sobre los empleos formales, mejor remunerados y de perfil cognitivo, con una fuerte redistribución interna del ingreso laboral y un amortiguador en el empleo informal.
Menor impacto macroeconómico y estructural local
Frente al ritmo de adopción registrado en los Estados Unidos, la inteligencia artificial (IA) generará en la Argentina un menor crecimiento económico, pero también un menor incremento en los niveles de desempleo. Según las simulaciones del informe hacia 2030, el Producto Bruto Interno (PBI) argentino aumentaría un 0,9% (escenario modesto), 5,2% (sustancial) y 20,2% (extremo) por encima del camino inercial sin IA, guarismos inferiores a los proyectados para el mercado norteamericano (que treparían hasta el 32,4% en el escenario más disruptivo).
Esta brecha responde a características estructurales del mercado de trabajo local:
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Composición ocupacional: Las ocupaciones cognitivas —administrativas, profesionales, técnicas y comerciales, altamente permeables a la automatización— representan el 48,6% del empleo urbano en la Argentina, frente al 62,4% de EE.UU. Aunque la exposición a la tecnología dentro de cada tarea es similar en ambos países, el punto de partida nacional es menor.
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Fuga de renta: Dado que la Argentina paga por propiedad intelectual 6,3 veces más de lo que cobra, se proyecta que tres cuartos del capital extranjero atraído por la IA provendrán del exterior. Bajo este supuesto, el ingreso nacional real subiría apenas un 12% en el escenario extremo, desacoplándose de la ganancia nominal del PBI.
Desplazamiento laboral: castigo a los puestos formales y cognitivos
El modelo anticipa una fuerte segmentación en el mercado laboral. El proceso de automatización recaerá sobre el segmento más formal (30,8% de informalidad en tareas cognitivas frente al 54,8% del resto), mejor remunerado (1,2 veces el ingreso medio) y con mayor presencia de trabajadoras mujeres (53,7%) y profesionales con estudios universitarios completos (26,3%).
En el escenario extremo, el impacto se redistribuiría de la siguiente manera:
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Caída salarial cognitiva: El ingreso de los trabajadores de perfiles cognitivos caería un 12,7% en comparación con el escenario sin IA, mientras que el resto de las ocupaciones registraría un incremento del 18,5%. La participación total del trabajo en el ingreso nacional se contraería del 54% al 45,1%.
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Salto del desempleo y rol de la informalidad: La desocupación general pasaría del 7,4% estructural a un 11,6% en el escenario extremo. No obstante, el informe advierte que si la tradicional capacidad de absorción del sector informal se activa con fuerza —donde el 87% de los desplazados que dejan tareas cognitivas recalan en la informalidad o el cuentapropismo—, la desocupación podría descender al 9,3%, a costa de sumar hasta 6,6 puntos porcentuales de la fuerza laboral en empleos de menor calidad e ingresos inestables.
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El factor estatal: En el sector público —que concentra al 9,8% de los empleos cognitivos—, si el Estado opta por no despedir y solo congela vacantes por renuncias, el sector privado deberá absorber un ajuste adicional del 0,8% en despidos para compensar la rigidez oficial.
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Impacto por aglomerados: La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) concentraría el mayor porcentaje de desplazamiento laboral, alcanzando hasta un 14,1% de su empleo afectado debido a la alta concentración de servicios profesionales y administrativos.
