El gigante tecnológico sufrió su peor caída en más de cuatro décadas por malas proyecciones en Wall Street.
En lo que constituye un sacudón histórico para el sector tecnológico internacional, las acciones del fabricante de semiconductores Intel se derrumbaron hasta un 30% durante la jornada bursátil de este viernes en Wall Street.
Desplome en Wall Street y arrastre al sector tecnológico
La estruendosa caída representa la peor contracción registrada en un solo día por la compañía desde noviembre de 1982,desencadenada tras la presentación de sus proyecciones financieras para el cuarto trimestre, las cuales se ubicaron holgadamente por debajo de las previsiones trazadas por los analistas e inversores del mercado.
El impacto negativo ejercido por el gigante de los microprocesadores contagió a los principales paneles de acciones de la Bolsa de Nueva York. Las turbulencias arrastraron a los indicadores líderes, provocado bajas de hasta casi un 3% en el índice tecnológico Nasdaq, reflejando el nerviosismo generalizado de los operadores financieros frente a los imponderables operativos de la firma estadounidense.
Caída en el negocio de las PC, escasez por la IA y proyecciones
El desencadenante del desplome radica en la débil estimación de ingresos que Intel anticipó para el cierre del año, proyectando una facturación de entre US 15.000 millones 16.000 millones, La mayor debilidad operativa se concentró en la división de procesadores para computadoras personales y notebooks, cuyos ingresos se replegaron un 5,1% interanual al quedar situados en US$8.100 millones.
Paradójicamente, la unidad de centros de datos e inteligencia artificial mostró una expansión del 78% con ingresos por US$7.320 millones. Sin embargo, el mismísimo auge de la inteligencia artificial terminó acentuando la crisis del grupo: la altísima demanda de infraestructura provocó un desabastecimiento de chips de memoria producidos por firmas como Samsung, SK Hynix y Micron. Esta escasez encareció el costo final de las computadoras, frenó las ventas de equipos de escritorio y redujo drásticamente los pedidos de los procesadores de Intel.
