El presidente argentino no participó en la ceremonia inicial de la XXX Cumbre Iberoamericana presidida por el rey Felipe VI en el Teatro Real. La delegación oficial del país en dicho acto quedó a cargo del canciller Pablo Quirno, en medio de rispideces diplomáticas y la falta de una audiencia bilateral con la Corona.
El presidente Javier Milei optó por no asistir a la apertura oficial ni a los primeros actos protocolares de la XXX Cumbre Iberoamericana que se lleva a cabo en Madrid, España. Pese a haber arribado a territorio español en el vuelo oficial (Tango-01) junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, el mandatario argentino delegó la representación institucional en su canciller para la ceremonia inaugural encabezada por el rey Felipe VI en el Teatro Real.
El trasfondo institucional y la agenda en España
La ausencia del jefe de Estado en el inicio del foro multilateral se inscribe en un contexto de marcadas diferencias diplomáticas y una agenda acotada en suelo europeo. Previamente, la administración argentina había solicitado formalmente una audiencia bilateral con el rey Felipe VI, un pedido que no obtuvo una respuesta favorable por parte de la Casa Real española.
Durante su paso por Madrid, la actividad central del mandatario incluyó un encuentro político con el líder de Vox, Santiago Abascal, ratificando sus vínculos ideológicos con sectores de la oposición española y manteniendo distancia del Gobierno presidido por Pedro Sánchez.
La participación formal de Javier Milei en el plenario de jefes de Estado y de Gobierno de la Cumbre Iberoamericana se centró en la sesión de debate general, tras lo cual emprendió de inmediato su retorno a la Argentina.
