En el corazón de la meseta central de Chubut se extiende uno de los paisajes geológicos más enigmáticos del país: el campo de cráteres de Bajada del Diablo.
Este conjunto de 189 estructuras circulares, formadas por antiguos impactos meteóricos, se convirtió en un punto de referencia internacional para especialistas. La información se extrajo de Canal 12 Web y puede consultarse en su portal.
Un escenario único en la meseta patagónica
Entre Telsen y Gan Gan emerge este impresionante conjunto de cráteres, distribuidos en una superficie de entre 27 y 15 kilómetros, con diámetros que varían entre 100 y 400 metros y profundidades de hasta 50 metros. Su dispersión irregular lo posiciona como uno de los campos de cráteres más extensos y singulares del planeta.
Los estudios indican que su origen se remonta a un período comprendido entre 130.000 y 780.000 años, cuando múltiples fragmentos meteóricos impactaron sobre el terreno dejando huellas perfectamente visibles hasta hoy.
Hipótesis sobre su formación: entre asteroides y cometas
La primera teoría propone que los cráteres se formaron tras la desintegración de un asteroide del tipo “pila de escombros”, de al menos 200 metros de ancho. Su estructura débil habría cedido frente a la gravedad terrestre, generando una nube de fragmentos que impactaron de forma dispersa sobre la meseta.
Otra línea de investigación apunta a un posible origen cometario. Un núcleo de hielo fracturado antes de ingresar a la atmósfera terrestre habría liberado múltiples piezas que golpearon el suelo patagónico. Este tipo de fenómenos tiene antecedentes históricos, como Tunguska (1908), Brasil (1930), Sijoté-Alín (1947) y un evento registrado sobre el Mediterráneo en 2002. Sin embargo, ninguno dejó un campo de cráteres tan extenso como Bajada del Diablo.
Un destino remoto y fascinante
Acceder al sitio implica un recorrido por la Ruta Nacional N.º 25 desde Trelew, para luego conectar con la Ruta Provincial N.º 11 hasta el bar “El Palenque”. A partir de allí, el ingreso se realiza por caminos rurales, por lo que es necesario solicitar autorización a los dueños de las estancias de la zona.
Una ventana abierta al pasado del planeta
A pesar de su aridez y apariencia desolada, Bajada del Diablo es un registro vivo del impacto del cosmos sobre la Tierra. Sus cráteres constituyen un laboratorio natural que permite reconstruir episodios geológicos extraordinarios y reflexionar sobre la fuerza imprevisible del universo.




