Esquel: investigan un producto natural para proteger a las abejas.
Un equipo de científicas de la Sede Esquel de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) ha iniciado una fase determinante para la apicultura regional. Se trata de los ensayos a campo de «BioVar Patagonia», un bioproducto innovador diseñado para combatir una de las mayores amenazas de las colmenas a nivel mundial: el ácaro Varroa destructor. Esta iniciativa no solo busca preservar la biodiversidad, sino también ofrecer una solución económica y sustentable para los productores locales.
El período de pruebas, que comenzó el pasado 9 de febrero y se extenderá hasta el 30 de marzo, tiene como objetivo validar la eficacia del tratamiento en condiciones climáticas reales. Según El Comodorense, este desarrollo es el resultado de casi tres décadas de investigación en el Laboratorio de Investigación en Evolución y Biodiversidad (LIEB-FCNyCS), y se rige estrictamente bajo los protocolos establecidos por el SENASA para garantizar su seguridad y efectividad.

El combate contra un parásito letal
El Varroa destructor es un ácaro que actúa perforando la cutícula de las abejas para alimentarse, un proceso que debilita al insecto y facilita la entrada de infecciones secundarias. Sin un control adecuado, este parásito provoca el colapso total de las colmenas, lo que deriva en graves pérdidas económicas y productivas para el sector. Frente a esto, «BioVar Patagonia» surge como una alternativa a los controles químicos tradicionales, los cuales suelen ser más costosos y tienen un mayor impacto ambiental.
La fórmula del bioproducto está basada en aceites esenciales obtenidos de plantas cultivadas en la propia región patagónica. Al utilizar recursos locales, se reduce la huella de carbono y se fomenta una economía circular dentro de la provincia de Chubut, brindando una herramienta que respeta el equilibrio natural del ecosistema.
Desafíos climáticos y dosis de precisión
Uno de los mayores retos que enfrenta el equipo de investigadoras es la volatilidad de los aceites esenciales, ya que estas sustancias reaccionan de manera sensible a la humedad y a los cambios bruscos de temperatura. Por ello, las pruebas se llevan a cabo en apiarios expuestos al rigor del viento patagónico. El objetivo central de esta etapa es determinar la dosis exacta que garantice la eficacia del producto antes de que se produzca el cierre anual de las colmenas, previsto para los meses de marzo y abril.
Una vez que se logre estandarizar la concentración óptima, el proyecto avanzará hacia una fase de evaluación en diversos ambientes de la provincia. Este trabajo se realizará de manera coordinada con asociaciones de apicultores de la Comarca y de Epuyén, contando además con el apoyo técnico de especialistas del INTA y del Ministerio de Producción de Chubut.
Ciencia pública al servicio del productor
La expectativa en torno a este proyecto es alta, no solo por su impacto ambiental, sino por la posibilidad de que la universidad pública se convierta en la fabricante directa de este bioproducto en el futuro. Este modelo de investigación aplicada demuestra el potencial de las instituciones académicas para brindar respuestas concretas a los problemas del sector productivo, uniendo el conocimiento científico con las necesidades del territorio.
De concretarse su producción a escala, Chubut se posicionaría a la vanguardia de la apicultura sustentable, protegiendo a las abejas —polinizadores esenciales para la vida— con tecnología local, natural y de alta eficiencia.




