El exintendente de Puerto Madryn, recordado por ser uno de los diputados que votó el polémico memorándum, hoy se refugia en la estructura del Estado provincial mientras su círculo familiar escala en el sector financiero público.
En el tablero político de Chubut, pocos nombres generan tanta controversia por su capacidad de supervivencia como el de Carlos Eliceche.

El exintendente de Puerto Madryn y exdiputado nacional vuelve a estar en el ojo de la tormenta, no por una nueva propuesta legislativa, sino por el contraste entre su pasado en la política nacional y su presente como «beneficiario» de las estructuras del Estado.
El Estigma del Memorándum
Para entender el presente de Eliceche, hay que viajar a 2013. Como integrante del bloque del Frente para la Victoria, Eliceche fue una pieza clave en la Cámara de Diputados para aprobar el Memorándum de Entendimiento con Irán.
Aquel voto no fue uno más: representó el aval legislativo a un pacto que la justicia argentina declararía luego inconstitucional y que fue denunciado como un intento de impunidad para los acusados del atentado a la AMIA.
Notas periodísticas de la época recuerdan cómo el bloque kirchnerista cerró filas, con Eliceche cumpliendo a rajatabla las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner, un alineamiento que hoy muchos sectores de la sociedad madrynense le siguen facturando.
El «Refugio» en la Legislatura y el Factor Familiar
Tras su paso por los altos niveles del poder nacional, el presente de Eliceche parece haber encontrado un puerto seguro en la Legislatura de Chubut.
Críticos y opositores no dudan en calificar su situación actual como la de un «ñoqui» de lujo, ocupando espacios en la estructura legislativa sin una función clara que justifique su permanencia más allá del peso político residual.
Pero el «legado» de Eliceche no se agota en su figura. La polémica se extiende a su círculo íntimo:

Banco Chubut: Las denuncias apuntan a la designación de su hijo Mariano Eliceche en el directorio del fideicomiso del Banco Chubut, un movimiento que refuerza la percepción de un «clan» que sabe acomodarse en los resortes económicos de la provincia.

Un contraste ético
Mientras el presidente Javier Milei arremete contra los «empresarios prebendarios» como Madanes Quintanilla en Aluar, el caso de Eliceche pone el foco en la otra cara de la moneda: la casta política provincial.
La transición de votar acuerdos internacionales sospechados de encubrimiento a ocupar cargos de asesoría o directorios familiares en bancos públicos, dibuja un mapa de privilegios que la ciudadanía chubutense parece estar cada vez menos dispuesta a tolerar.
Datos Clave para recordar:
Voto 2013: Eliceche fue uno de los 131 diputados que aprobaron el pacto con Irán.
Vínculo K: Fue uno de los hombres de máxima confianza de CFK en la provincia.
Poder Local: Su influencia en Madryn y la Legislatura sigue siendo objeto de cuestionamientos por nepotismo.




