Aunque duplicaron los controles, las autoridades de Tránsito detectaron un importante descenso en conductores que manejaban bajo los efectos del alcohol, lo que podría indicar un cambio cultural.
Los números del último año arrojan una tendencia alentadora en materia de seguridad vial. Según el balance oficial difundido por la Coordinación de Tránsito y Transporte, durante el 2025 se realizaron cerca de 30.000 controles de alcoholemia, duplicando la cantidad efectuada en 2024. Sin embargo, el dato más significativo es que las pruebas positivas cayeron a 700, marcando un descenso del 22% respecto a las 900 registradas el año anterior. Según Jornada.
El coordinador del área, Néstor Siri, analizó estos resultados con optimismo. «Hay un resultado en cuanto hacemos más control, pero las alcoholemias bajan. Es un dato interesante», sostuvo el funcionario en declaraciones recogidas por este medio. Para las autoridades, esta correlación sugiere que la presencia preventiva y la fiscalización constante están disuadiendo a los conductores.
Un posible «cambio cultural» en la conducta vial
La fuerte reducción en la cantidad de infracciones, a pesar de intensificar los operativos, ha generado expectativas de que se esté gestando una transformación en los hábitos de los automovilistas. Siri explicó que, si la tendencia a la baja se consolida durante este año, se podría comenzar a hablar de un verdadero «cambio cultural».
«Estaríamos hablando de conductores que ya salen sabiendo que pueden ser sometidos a controles y por eso no bebieron», indicó el coordinador, destacando el efecto preventivo de la vigilancia. Este cambio de conducta no solo evita sanciones económicas y administrativas, sino que principalmente reduce el riesgo de siniestros viales graves, protegiendo la vida de todos los usuarios de la vía pública.
La reincidencia, un número marginal dentro de las estadísticas
Otro dato positivo que se desprende del análisis anual es la baja tasa de reincidencia entre los conductores infraccionados. Según detalló Néstor Siri, de las 900 alcoholemias positivas de 2024, solo se detectaron dos casos de reincidencia. En 2025, con 700 positivos, la cifra de conductores reincidentes fue de cuatro, incluyendo a uno que ya había sido infraccionado el año anterior.
Estas cifras marginales refuerzan la idea de que las sanciones y la conciencia sobre los riesgos están logrando que la gran mayoría de los infractores no vuelvan a cometer la misma falta. Las autoridades continúan trabajando en acciones de concientización para que la ciudadanía internalice que manejar después de beber alcohol conlleva graves peligros, tanto personales como para terceros.
La notable disminución de alcoholemias positivas en medio de un operativo de control reforzado es una señal esperanzadora. Aunque aún es pronto para cantar victoria, los números de 2025 marcan un camino claro: la combinación de prevención, educación y fiscalización parece estar dando frutos en la construcción de una nueva cultura vial.




