En un paso significativo hacia la normalización de relaciones, la embajadora Laura Dogu llegó este sábado a Caracas para asumir como encargada de negocios y reabrir la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela.
Según Deutsche Welle (DW), Dogu liderará la «Unidad de Asuntos de Venezuela» y trabajará con actores públicos, privados y de la sociedad civil para impulsar el plan de tres fases diseñado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
La llegada de Dogu, una diplomática experimentada que se desempeñó como embajadora en Nicaragua y Honduras, marca una nueva etapa en la compleja relación bilateral, apenas un mes después de la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Su nombramiento busca dar un marco formal al diálogo en un momento de transición política en el país caribeño.
Una diplomática experimentada para un plan de tres etapas
La tarea de Laura Dogu no será sencilla. Su misión es operativizar el plan de tres fases establecido por el secretario Marco Rubio para Venezuela. Este esquema incluye una primera etapa de estabilización del país, seguida por una fase de recuperación económica e institucional, para culminar con una transición democrática plena.
Dogu trabajará como «encargada de negocios», un rango diplomático que se utiliza cuando no hay un embajador formalmente acreditado, pero que le permitirá interactuar con todas las facciones. Su experiencia en Centroamérica, una región con profundas crisis políticas, la prepara para navegar el intrincado panorama venezolano.
Un contexto complejo: apoyo a Rodríguez y diálogo con la oposición
La administración estadounidense está desplegando una estrategia de doble vía en Venezuela. Por un lado, ha brindado su apoyo a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Maduro y cuya visita a Washington se espera próximamente.
Por otro lado, Estados Unidos mantiene canales abiertos con la oposición. El pasado 15 de enero, la líder opositora María Corina Machado se reunió con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, un encuentro de alto simbolismo en el que le entregó la medalla del Premio Nobel de la Paz. Este gesto busca equilibrar la relación y enviar un mensaje de que Washington no se alinea exclusivamente con un solo sector.
La Ley de Amnistía: un gesto político clave en la agenda
Uno de los primeros desarrollos políticos importantes en este nuevo escenario ocurrió este mismo viernes. La presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció que impulsará una Ley de Amnistía General para beneficiar a «cientos de presos políticos», abarcando casos desde 1999 hasta la actualidad.
Este tema es uno de los más delicados y urgentes. Organizaciones internacionales de derechos humanos calculan que hay entre 700 y 750 presos políticos en las cárceles venezolanas. Una amnistía creíble y amplia es considerada por actores internos y externos como un prerrequisito indispensable para cualquier proceso de reconciliación nacional y transición pacífica. La gestión de Dogu probablemente seguirá de cerca este proceso.
Reabrir una embajada, abrir un capítulo
La reapertura física de la misión diplomática estadounidense en Caracas es más que un acto protocolario. Es un símbolo tangible de re-engagement después de años de ruptura y hostilidad. La embajada había estado operando con un esqueleto mínimo de personal durante la crisis más aguda.
La llegada de Laura Dogu representa la voluntad de Washington de tener una presencia diplomática permanente y activa para influir directamente en los acontecimientos. Su éxito dependerá de su habilidad para mediar entre un gobierno en transición que busca legitimidad y una oposición fracturada que exige justicia y democracia, todo ello mientras impulsa una agenda de estabilización que beneficie al pueblo venezolano. El desafío es monumental, pero el primer paso ya está dado.




