Argentina condiciona diálogo con Venezuela a la ley de amnistía.
El Poder Ejecutivo Nacional mantiene una postura de extrema cautela frente a los recientes anuncios políticos en Caracas. A pesar de la promesa de una amnistía general realizada por la gestión interina de Delcy Rodríguez, la Casa Rosada ha decidido no iniciar ningún tipo de contacto formal hasta que dicha medida se materialice legalmente.
La prioridad absoluta para la administración argentina es lograr el retorno al país de los ciudadanos detenidos, con especial énfasis en la situación del gendarme Nahuel Gallo, cuya libertad se considera un requisito innegociable para cualquier acercamiento diplomático futuro.
Hermetismo y desconfianza en la transición venezolana
En los pasillos de Balcarce 50 predomina el escepticismo respecto a la viabilidad de las reformas anunciadas en el país caribeño. La intención de cerrar el centro de detención El Helicoide y liberar presos políticos es vista como un gesto que aún debe superar la barrera de una Asamblea Nacional con fuerte presencia oficialista. Según TN, el Gobierno nacional pone el foco en las internas dentro de la gestión de Rodríguez y advierte que, hasta el momento, los pocos avances en liberaciones han ocurrido exclusivamente bajo la presión directa de los Estados Unidos. Por esta razón, la Cancillería argentina ha optado por no realizar movimientos institucionales mientras no existan hechos concretos y verificables en territorio venezolano.
Alianzas de inteligencia y representación diplomática
Dado que Argentina no reconoce actualmente a la administración de Rodríguez como un gobierno regular, la estrategia de seguimiento se apoya en información suministrada por naciones aliadas. La Casa Rosada utiliza reportes de inteligencia provenientes de Estados Unidos, Israel e Italia para monitorear el pulso de la transición.
Cabe recordar que, tras las tensiones con Brasil que derivaron en el cese de su custodia de la sede diplomática, es Italia quien representa los intereses argentinos en Caracas. Desde el entorno presidencial aseguran que no habrá una normalización del vínculo bilateral mientras persista la privación de la libertad de argentinos, manteniendo la embajada cerrada y la recomendación firme de no viajar a dicho país.
Un proceso con plazos inciertos y mediación externa
A pesar de la expectativa generada por la ley de amnistía, en el Gobierno reconocen que la liberación de los detenidos podría demorar «más de lo esperado». La lectura política en Buenos Aires indica que el conflicto de fondo en Venezuela sigue abierto y que el panorama electoral no se clarificará hasta dentro de un año, como mínimo.
“Todo depende de cuánto acelere Estados Unidos”, confiesan fuentes oficiales, dejando claro que la resolución del caso de los argentinos presos está intrínsecamente ligada al cumplimiento de los acuerdos entre Caracas y Washington. Mientras tanto, Argentina continuará elevando su reclamo en foros internacionales, exigiendo garantías para sus compatriotas.




