El arranque del año dejó un sacudón en los mercados internacionales: los metales preciosos registraron subas inéditas y se consolidaron como el refugio favorito frente a la incertidumbre global
Oro, plata, platino y paladio escalaron con fuerza en un contexto marcado por la debilidad del dólar y tensiones económicas en Estados Unidos. Según Ámbito, el fenómeno sorprendió incluso a los analistas más experimentados.
Un salto que reconfigura el mapa financiero
El oro volvió a ubicarse en el centro de la escena al alcanzar un nuevo máximo histórico. La onza trepó 4,4% hasta los u$s5.348,20, superando por primera vez el umbral de los u$s5.300. Desde principios de año, el metal acumula un incremento superior al 20%, impulsado por inversores que buscan protección ante un escenario global volátil.
La plata acompañó la tendencia con un avance aún más pronunciado: subió 10,3% hasta los u$s116,905 la onza, luego de tocar un récord de u$s117,69. En lo que va del año, el metal blanco acumula un impresionante 65,58% de crecimiento.
El platino también se sumó al rally, con un alza del 5,6% que lo llevó a u$s2.678,55, tras haber alcanzado un récord de u$s2.918,80. El paladio, por su parte, se revalorizó 9,4% y llegó a u$s2.057,75.
La debilidad del dólar, el motor detrás del ascenso
El desplome del dólar —que cayó a su nivel más bajo en casi cuatro años— aparece como uno de los factores clave detrás de la escalada de los metales. Kelvin Wong, analista de OANDA, explicó que la suba del oro está directamente vinculada a la correlación inversa con la moneda estadounidense y a recientes comentarios del presidente Trump sobre la conveniencia de un dólar más débil.
A esto se suma un deterioro en la confianza del consumidor norteamericano, que en enero cayó a su nivel más bajo en más de once años y medio. La incertidumbre se profundiza además por las tensiones internas en la Reserva Federal, que se prepara para mantener las tasas sin cambios mientras avanza la designación de un nuevo titular para reemplazar a Jerome Powell.
Un refugio en tiempos de turbulencia
La combinación de factores económicos, políticos y monetarios consolidó a los metales como una alternativa segura para los inversores. En un escenario global donde predominan las dudas, el oro y la plata volvieron a demostrar su capacidad para atraer capitales y marcar el pulso de los mercados.
El mes de enero dejó cifras que ya son históricas y que podrían anticipar un año de fuerte protagonismo para los metales preciosos. La búsqueda de refugio, la caída del dólar y la incertidumbre económica parecen haber reconfigurado el tablero financiero internacional.




