Emergencia Ígnea: Chubut ya perdió 45 mil hectáreas por los incendios.
La catástrofe ambiental en la Patagonia argentina ha alcanzado un nuevo y alarmante nivel de gravedad. Tras semanas de lucha incesante, las autoridades confirmaron que la superficie afectada por el fuego en la provincia de Chubut ya supera las 45.000 hectáreas.
La combinación de una sequía extrema y el reciente impacto de fenómenos meteorológicos ha desbordado la capacidad de respuesta inicial, obligando al Poder Ejecutivo Nacional a tomar medidas excepcionales para canalizar recursos y asistencia a las zonas más comprometidas de la región cordillerana.
Impacto de tormentas eléctricas y declaración de DNU
El escenario se tornó aún más complejo durante las últimas horas debido a dos tormentas eléctricas que, lejos de traer alivio, provocaron la aparición de nuevos focos ígneos en sectores de difícil acceso. Estas descargas impactaron en puntos remotos de los Parques Nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Lago Puelo, dispersando los recursos logísticos. Según TN, ante esta situación crítica, el Gobierno nacional decretó la Emergencia Ígnea mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) publicado en el Boletín Oficial, extendiendo la medida también a las provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa para agilizar el envío de fondos y equipamiento.
El desafío logístico en la línea de fuego
En el terreno, el operativo cuenta con una fuerza de tareas compuesta por alrededor de 500 personas, incluyendo más de 270 brigadistas de todo el país, bomberos voluntarios y personal técnico. La geografía de la zona, aunque permite el acceso a fuentes de agua cercanas, impone desafíos mecánicos a las aeronaves.
Un piloto del Ejército Argentino explicó a la prensa la realidad del combate aéreo: “Estamos trabajando con un helicóptero Bambi Bucket que carga 900 litros, pero lo tenemos hinchado, así que no estamos trabajando al 100%. Estamos tirando entre 700 y 750 litros de agua en cada foco de incendio”.
El especialista destacó la velocidad de respuesta gracias a la profundidad de los espejos de agua cercanos, aunque recalcó la importancia de la coordinación con las cuadrillas de infantería.
“La gente del Servicio de Manejo de Fuego nos dice a donde tirar, siempre hay alguien en tierra que nos dice: más arriba, más abajo, más a la izquierda, más a la derecha”, señaló, evidenciando que el éxito de las descargas depende de una comunicación milimétrica con quienes enfrentan las llamas a pie de monte.
Un pronóstico adverso para el fin de semana
Las autoridades no ocultan su preocupación por lo que denominan una ventana de tiempo crítica. Para las próximas horas se esperan temperaturas muy elevadas, niveles de humedad relativa ínfimos y vientos de direcciones variables, condiciones que facilitan la propagación descontrolada de las brasas.
“Hay que pasar el fin de semana”, comentaron fuentes oficiales, reconociendo que la meteorología será el factor determinante para lograr el anclaje de las líneas de defensa o sufrir nuevas reactivaciones en el Parque Nacional Los Alerces y zonas aledañas.




