El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió públicamente contra la controvertida propuesta del presidente estadounidense Donald Trump de crear una «Junta de Paz», describiéndola como un intento por suplantar a las Naciones Unidas.
En declaraciones realizadas durante un evento del Movimiento Sin Tierra en Salvador de Bahía, el líder sudamericano denunció lo que percibe como el avance del unilateralismo y elevó el tono de la crítica hacia Washington, especialmente por su intervención militar en Venezuela y su propuesta para Gaza.
Declaración desde Salvador y contexto de tensión creciente
En el discurso ofrecido este viernes, Lula acusó a Trump de querer crear una «nueva ONU» donde solo él fuera el «dueño». El mandatario brasileño defendió a ultranza el multilateralismo, advirtiendo sobre el peligro de que la «ley del más fuerte» impere en el escenario global.
Según Deutsche Welle (DW), se producen justo cuando ambos gobiernos habían comenzado a superar meses de tensión comercial tras la reducción de los altos aranceles que EE.UU. imponía a productos brasileños. Sin embargo, la nueva iniciativa de Trump y la intervención en Venezuela han vuelto a tensar la relación.
Lula también reveló que ha estado «telefoneando a todos los países del mundo» durante una semana, en un esfuerzo por defender el sistema multilateral. Entre los líderes contactados mencionó al ruso Vladimir Putin, al indio Narendra Modi y a la mexicana Claudia Sheinbaum.
La defensa de la ONU y el rechazo a la intervención en Venezuela
La crítica al proyecto de la Junta de Paz se entiende en el marco de la firme defensa que Lula hace de la ONU. El presidente brasileño denunció que «la carta de la ONU está siendo rasgada» y aprovechó la oportunidad para recordar que Brasil defiende desde 2003 una reforma del Consejo de Seguridad que incluya a más países latinoamericanos y africanos.
Paralelamente, el mandatario expresó su indignación por la intervención militar estadounidense en Venezuela de principios de enero, que resultó en la captura y traslado a EE.UU. del entonces presidente Nicolás Maduro. Lula tachó la operación de «falta de respeto a la integridad territorial», señalando que Sudamérica es «un territorio de paz» y afirmando que Brasil «no va a agachar la cabeza delante de nadie». Estas declaraciones públicas son de sus primeras sobre el tema, luego de haber condenado inicialmente la acción a través de comunicados oficiales.
Crítica al plan para Gaza y visión sobre otros conflictos
El endurecimiento retórico también incluyó una crítica mordaz a la propuesta de Trump de reconstruir la Franja de Gaza tras la ofensiva israelí. Lula cuestionó la idea, preguntándose si era necesario «destruir, matar más de 70.000 personas para decir que ahora vamos a recuperar Gaza y hacer hoteles de lujo». Este comentario hace referencia a informaciones periodísticas sobre un plan maestro valorado en más de 112.000 millones de dólares para convertir la zona en un destino turístico de lujo.
La postura del presidente brasileño es consistente con su llamado previo a que la ONU recupere su liderazgo en la resolución de conflictos, como expresó en la cumbre del G7 en 2025, donde advirtió sobre las consecuencias de los conflictos en Ucrania y Gaza. Lula también tiene un historial de críticas a lo que considera excesos de Trump, como cuando ironizó sobre asistir al G7 «antes de que Estados Unidos anexe Canadá», en alusión a declaraciones expansionistas del mandatario estadounidense.
Un llamado a la diplomacia multilateral
Las declaraciones de Lula marcan un punto de inflexión en su relación con Trump, pasando de una diplomacia cautelosa enfocada en resolver disputas comerciales a una confrontación abierta en el terreno de la política exterior y la gobernanza global. Al rechazar la Junta de Paz, defender la ONU y condenar intervenciones unilaterales, el presidente brasileño se posiciona como una voz prominente en defensa del multilateralismo y el derecho internacional, en clara oposición a la visión «America First» de su homólogo estadounidense.




