Cholila bajo amenaza: múltiples incendios cercan la zona rural.
La Cordillera de Chubut atraviesa horas de dramatismo extremo por el avance de incendios forestales que ya no respetan límites geográficos ni jurisdicciones.
El Parque Nacional Los Alerces y vastos sectores provinciales se han convertido en un escenario de combate permanente, donde la convergencia de distintos focos ígneos mantiene en vilo a las comunidades locales. La simultaneidad de los ataques del fuego ha generado un despliegue sin precedentes para intentar frenar una catástrofe que amenaza con devorar no solo el bosque nativo, sino también el sustento de las familias rurales.
Convergencia de focos y riesgo inminente en Villa Lago Rivadavia
El mapa del incendio muestra una dinámica de dispersión que dificulta las tareas de control. Según #La17, a través del reporte de Mauro Rivera, el fuego ha dejado de ser un avance lineal para transformarse en múltiples frentes activos que afectan desde el Lago Verde hasta el Futalaufquen. Uno de los puntos de mayor vulnerabilidad se sitúa en la portada norte del Parque, donde las llamas ingresaron a jurisdicción de la provincia del Chubut y avanzan peligrosamente hacia Villa Lago Rivadavia y los campos linderos al casco urbano de Cholila, potenciados por un segundo frente proveniente de Epuyén.
Columnas convectivas y el fenómeno de las brasas voladoras
La acumulación de material combustible tras décadas de crecimiento sin disturbios en áreas intangibles ha generado un comportamiento del fuego sumamente agresivo. Las potentes columnas convectivas alcanzan alturas capaces de transportar brasas encendidas a kilómetros de distancia, permitiendo que el incendio «salte» grandes espejos de agua y cree focos secundarios de manera impredecible.
Esta situación ha obligado a los bomberos voluntarios de Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Trelew y Rawson a concentrar sus esfuerzos en la defensa directa de viviendas y galpones en los parajes de El Blanco y alrededores.
Impacto en la producción y agotamiento del personal
El costo humano y económico de la emergencia es desolador. En plena temporada de veranada, los pobladores rurales luchan por rescatar su hacienda de la montaña en jornadas extenuantes, con animales que presentan heridas por el contacto con el suelo caliente.
Mientras tanto, los más de 500 brigadistas, muchos de ellos llegados mediante vuelos de la Fuerza Aérea, enfrentan un agotamiento extremo tras turnos de hasta 48 horas. En paralelo, se intensifican los cortafuegos en Laguna Villarino para evitar que el fuego descienda hacia Alto Río Percy y ponga en jaque a la ciudad de Esquel.




