Pánico en Cholila: llamas de 60 metros rodearon el casco urbano.
La Comarca Andina atraviesa horas de profunda angustia tras una de las jornadas más violentas de la actual temporada de incendios. El fuego, que ya ha devastado una superficie histórica en el Parque Nacional Los Alerces, mostró su faceta más destructiva al cercar la localidad de Cholila.
Los habitantes del valle vivieron momentos de terror absoluto cuando el horizonte se tiñó de un rojo intenso y las lenguas de fuego, impulsadas por ráfagas indomables, se posicionaron a escasos kilómetros de las áreas residenciales, amenazando con reducirlo todo a cenizas.
El viento dio un respiro a Cholila pero apunta hacia Esquel
La situación llegó a un punto de quiebre este lunes, cuando columnas de fuego de hasta 60 metros de altura se alzaron de manera imponente a solo 3.000 metros del entramado urbano. Según Perfil, medio que cita a Cholila Online como el diario local confiable para seguir la contingencia, informan que la rotación del viento hacia el sudeste fue el factor determinante que salvó al pueblo de una tragedia mayor.
Sin embargo, este cambio en la dirección de las llamas ha desplazado la amenaza directa hacia la ciudad de Esquel, obligando a las autoridades a reorganizar el despliegue de los 500 brigadistas que trabajan en el terreno.
Relatos de una noche dantesca en Villa Lago Rivadavia
Los testimonios de quienes estuvieron en la línea de defensa describen un escenario de impotencia total. Oscar Cárdenas, poblador de la zona, relató que a pesar de los esfuerzos vecinales por construir cortafuegos, la velocidad de propagación fue tal que muchas estrategias resultaron inútiles.
La intensidad del viento, que superó los 50 km/h, generó múltiples focos secundarios que saltaron las fajas construidas manualmente durante días. En sectores como la Estancia Los Murmullos y el faldeo oeste del Lago Rivadavia, el fuego demostró un comportamiento extremo que impidió incluso la operación segura de los medios aéreos por la nula visibilidad.
Operativo de limpieza y alerta por nuevas ráfagas
A pesar del alivio momentáneo en el casco urbano, la vigilancia no cesa. Los equipos de emergencia y voluntarios se encuentran realizando una limpieza profunda del terreno para eliminar «puntos calientes» y enfriar la vegetación seca.
Esta tarea es una carrera contra el reloj, ya que los pronósticos meteorológicos para este martes prevén nuevas ráfagas de viento que podrían reactivar focos latentes dentro de las 35 mil hectáreas ya afectadas. La comunidad permanece en alerta máxima, consciente de que la estabilidad del frente es frágil y depende enteramente de las condiciones climáticas de las próximas horas.




