El Gobierno aplicará un aumento del 17% en las facturas de gas a partir del 1° de febrero, como parte de una nueva estrategia para evitar saltos en los meses de mayor consumo.
En un intento por dar mayor previsibilidad a los usuarios residenciales, el Gobierno nacional anunció un aumento del 17% en las tarifas de gas natural que comenzará a regir a partir del próximo sábado 1° de febrero.
Según Noticias Argentinas, este ajuste responde a un cambio en la composición de los subsidios y forma parte de una nueva estrategia para mantener estable el valor de las facturas a lo largo del año, evitando los fuertes incrementos que históricamente se producían en los meses de invierno, cuando el consumo es más alto.
El porqué de un aumento «alto» en un mes de bajo consumo
La lógica detrás de la medida busca equilibrar la ecuación tarifaria anual. Las autoridades argumentaron que, si bien el porcentaje del 17% puede parecer significativo, el impacto en pesos en el bolsillo del usuario será menor porque febrero es tradicionalmente un mes de bajo consumode gas (al no requerirse calefacción) y porque las tarifas partían de una base muy baja. «El porcentaje es alto, pero en pesos el aumento no lo es tanto», señalaron las fuentes consultadas.
El objetivo declarado es «darle previsibilidad al usuario para que en los meses donde necesita consumir más gas no se le dispare la tarifa. Así se evitan sobresaltos», explicaron. En la práctica, esta metodología implica adelantar parte del ajuste tarifario en un período de demanda reducida, con la expectativa de que esto permita suavizar o incluso postergar nuevos aumentos durante el otoño y el invierno, cuando el uso de calefactores y termotanques se dispara.
Un cambio de estrategia en la política de subsidios energéticos
Este aumento se enmarca en la implementación del nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que entró en vigencia este mes. El nuevo sistema busca reemplazar los subsidios generalizados por una asistencia dirigida a los sectores de menores ingresos, mientras el resto de los usuarios asume un costo mayor por la energía consumida.
La decisión de aplicar el aumento en febrero, por lo tanto, no es aleatoria. El Gobierno apuesta a que, al combinarse con el bajo volumen de gas consumido en pleno verano, el impacto concreto en la factura final sea menos traumático para las familias, sentando las bases para una tarifa más estable durante el resto del año. Sin embargo, la efectividad de esta estrategia para «evitar sobresaltos» recién podrá comprobarse cuando lleguen las primeras facturas de los meses fríos y se vea si el incremento de febrero fue suficiente para equilibrar las cuentas de las empresas distribuidoras sin necesidad de nuevos ajustes.




