El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar el escenario internacional al brindar nuevos detalles sobre las negociaciones vinculadas a Groenlandia
En el marco de conversaciones con Dinamarca y aliados de la OTAN, el mandatario aseguró que su país impondrá las condiciones del acuerdo, con especial foco en la instalación de bases militares y el acceso estratégico al territorio.
Presión política y declaraciones que generan tensión
Trump se refirió públicamente a la soberanía de Groenlandia, actualmente bajo administración de Dinamarca, y dejó en claro su postura frente a las negociaciones en curso. “Tendremos todo lo que queramos. Estamos manteniendo conversaciones interesantes”, afirmó al ser consultado sobre quién ejercerá control en las zonas donde se emplazarían las bases militares estadounidenses.
Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte presión diplomática sobre Dinamarca y la Unión Europea, en el que Estados Unidos busca reforzar su presencia militar en el Atlántico Norte y el Ártico, una región clave desde el punto de vista geopolítico.
Un preacuerdo con la OTAN y negociaciones en marcha
Según información difundida por Ámbito, las palabras de Trump se conocieron luego de un preacuerdo anunciado junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Si bien los detalles aún no fueron revelados oficialmente, el entendimiento abriría una instancia de diálogo para modernizar el acuerdo bilateral firmado en 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca.
Desde la Casa Blanca señalaron que la propuesta ya fue enviada al gobierno danés y que se espera una respuesta en un plazo aproximado de dos semanas.
Bases militares, defensa y recursos estratégicos
Entre los puntos que trascendieron del posible acuerdo, se menciona la garantía de un “acceso total” de Estados Unidos en materia de defensa, con la posibilidad de instalar un sistema antimisiles similar a la Cúpula de Hierro de Israel. Además, desde la OTAN dejaron entrever que el entendimiento podría incluir cláusulas para limitar la presencia operativa de China y Rusia en Groenlandia.
Otro aspecto sensible es el eventual acceso estadounidense a los recursos minerales de la isla, un objetivo estratégico que Trump ya había planteado en oportunidades anteriores y que refuerza el interés económico detrás de la iniciativa.
Un acuerdo a largo plazo bajo debate
Trump comparó el esquema propuesto con el estatus de las bases militares británicas en Chipre, que permanecen bajo control del Reino Unido desde 1960. Al ser consultado sobre si el entendimiento implicaría “poseer” Groenlandia, el mandatario respondió que se trata de un acuerdo “a largo plazo” y lo calificó incluso como “infinito”.
Más allá de las declaraciones, analistas internacionales advierten que varias de las concesiones mencionadas ya estaban contempladas, al menos parcialmente, en el marco legal vigente o podrían haberse negociado por vías diplomáticas tradicionales, sin el fuerte componente de presión política que caracteriza el planteo público del expresidente.
Mientras se aguarda la respuesta oficial de Dinamarca, las palabras de Trump reavivan el debate sobre la soberanía, la seguridad regional y el rol de las grandes potencias en el Ártico, una zona cada vez más relevante en el tablero geopolítico global.




