El Ejecutivo nacional dio marcha atrás con una medida de 2014 y habilitó nuevamente la importación temporaria del metilato de sodio, un químico esencial para la producción de biocombustibles, con el objetivo de fortalecer la competitividad del sector exportador.
En una decisión que impacta de lleno en la cadena de los biocombustibles, el Gobierno nacional resolvió reincorporar al metilato de sodio en el régimen de importación temporaria, permitiendo que este insumo clave ingrese al país para ser sometido a perfeccionamiento industrial con obligación de reexportación. La medida, oficializada a través de la Resolución 52/2026 de la Secretaría de Industria y Comercio, busca darle un respiro a un sector estratégico para la economía argentina.
Según Noticias Argentinas, la decisión deroga expresamente la Resolución 171/2014 de la entonces Secretaría de Comercio, que había excluido al producto del régimen especial hace más de una década.
Qué es el metilato de sodio y por qué es tan importante
El metilato de sodio, clasificado en la posición arancelaria 3824.90.85 de la Nomenclatura Común del Mercosur, es un compuesto químico fundamental en la industria de los biocombustibles. Se utiliza principalmente como catalizador en el proceso de producción de biodiésel, actuando en la reacción de transesterificación que convierte los aceites vegetales en combustible.
Sin este insumo, la producción de biodiésel se vuelve técnicamente inviable o mucho más costosa, lo que explica la relevancia de la medida adoptada por el Gobierno.
Decreto 1330/2004: el régimen que vuelve a cobrar vida
La resolución firmada por el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Agustín Lavigne, establece que el metilato de sodio vuelve a quedar comprendido dentro del Decreto 1330/2004, que regula el esquema de importación temporaria.
Este régimen permite a las empresas industriales importar insumos sin pagar derechos de importación, siempre que el producto sea sometido a un proceso de transformación o perfeccionamiento industrial y luego reexportado como producto final. Es una herramienta clave para cadenas de valor que exportan su producción.
Por qué el Gobierno decidió dar marcha atrás
En los considerandos de la Resolución 52/2026, la cartera económica fundamentó la decisión en dos pilares centrales:
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Estimular la actividad industrial: La importación temporaria es una herramienta probada para fomentar la producción local con valor agregado.
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Mayor competitividad exportadora: Al facilitar el acceso a insumos clave sin costos impositivos adicionales, se fortalece la posición de los exportadores argentinos en los mercados internacionales.
El texto oficial sostiene que «el retorno del producto al régimen apunta a dar mayor competitividad al sector exportador», en un contexto donde cada ventaja cuenta para sostener y ampliar las ventas externas.
Qué pasa ahora: el rol de la Aduana
La resolución instruye a la Dirección General de Aduanas, dependiente de la Agencia de Recreación y Control Aduanero (ARCA), a operativizar los cambios en el tratamiento del insumo químico.
Esto significa que la Aduana deberá adecuar sus sistemas y procedimientos para que las importaciones temporarias de metilato de sodio puedan tramitarse sin trabas, bajo las condiciones establecidas en el Decreto 1330/2004.
Cuándo empieza a regir
La norma, firmada por Lavigne, comenzará a regir desde el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial. Dado que la publicación se produjo este viernes, la medida ya se encuentra operativa para todas las empresas del sector que necesiten importar el insumo.
Impacto en la cadena de biocombustibles
La reincorporación del metilato de sodio al régimen de importación temporaria es recibida con alivio por parte de las cámaras empresariales del sector, que venían reclamando esta modificación desde hace meses.
El biodiésel argentino, que tuvo años de gloria y luego atravesó fuertes crisis por disputas comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, busca recuperar terreno. Con esta medida, el Gobierno apunta a reducir costos de producción y mejorar la ecuación económica de las plantas productoras, muchas de ellas ubicadas en zonas portuarias de Santa Fe y Buenos Aires.




