El termómetro de los precios volvió a dar una mala noticia en la Casa Rosada. Pese al superávit fiscal, la motosierra y la promesa de no emisión, la inflación se resiste a bajar la guardia y febrero se encamina a ser otro mes con un alza cercana al 3%.
Las consultoras privadas ya empezaron a procesar los números de la cuarta semana del mes y el diagnóstico es preocupante para un gobierno que hizo de la baja de la inflación su principal bandera. El presidente Javier Milei había prometido que los precios estarían por debajo del 1% a inicios del segundo semestre, una meta que hoy parece un espejismo en el desierto.
Los alimentos, especialmente la carne y las verduras, vuelven a ser los villanos de la película, mientras que las actualizaciones en las tarifas de luz y gas terminan de complicar el panorama. El índice de enero ya había marcado 2,9%, el quinto mes consecutivo de curva ascendente, y febrero apunta a repetir la historia. Según Noticias Argentinas.
Alimentos y tarifas: el combo que no da tregua
Cuando se mira la canasta básica, el problema salta a la vista. El último relevamiento de la consultora LCG, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, detectó que los alimentos acumulan una suba superior al 3% en las últimas cuatro semanas. Los responsables de este nuevo salto son, una vez más, productos de consumo masivo: la carne y las verduras lideran el podio de los aumentos, golpeando directo al bolsillo de los argentinos.
Eco Go, otra de las consultoras que sigue mes a mes la evolución de los precios, precisó que durante la tercera semana de febrero los alimentos consumidos dentro del hogar registraron una suba del 0,5%. Con esa proyección, estiman que la inflación en alimentos para el mes completo rondará el 2,9%. Si se suman los alimentos consumidos fuera del hogar (restaurantes, bares, comedores), que treparon 1,9%, el rubro completo de alimentos daría un 2,7% de aumento. El número final de inflación general, según Eco Go, sería del 3%.
Para Analytica, la tercera semana mostró un incremento del 2,8% y proyectan un cierre de mes en el mismo nivel. Mientras tanto, la canasta de productos básicos que monitorea Consumidores Libres ya marcó un alza del 3,1% solo en la primera quincena.
El REM, el BCRA y la meta que se aleja
Estos relevamientos privados contrastan fuertemente con lo que esperaban los analistas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central. En la última encuesta, los especialistas habían proyectado una inflación de apenas 2,1% para febrero. La diferencia entre lo esperado y lo que efectivamente está ocurriendo es de casi un punto porcentual, una brecha enorme en términos de medición de precios.
El dato de febrero, que se sumará al 2,9% de enero, completaría un semestre con curva ascendente, justo cuando el gobierno esperaba empezar a ver los frutos de su política de ajuste fiscal y monetario. El presidente Milei había sido explícito en sus promesas: la inflación estaría debajo del 1% a inicios del segundo semestre. Hoy, con los números sobre la mesa, esa meta está en jaque y cada vez más analistas empiezan a dudar de que pueda cumplirse.
Superávit y no emisión: la receta que no alcanza
El dato que más inquieta al oficialismo es que la suba de precios se produce en un contexto donde se están cumpliendo los fundamentos macroeconómicos que el propio gobierno pregona. Hay superávit fiscal, no hay emisión de pesos y la política cambiaria se mantiene firme en su objetivo de contener el precio del dólar. Sin embargo, los precios siguen subiendo.
Esto abre un interrogante incómodo para la teoría económica que sostiene al plan: ¿por qué no baja la inflación si se están haciendo las cosas «bien»? Las respuestas posibles son varias: desde la inercia inflacionaria que todavía arrastra la economía, pasando por las actualizaciones de tarifas de servicios públicos (luz y gas tuvieron aumentos significativos en febrero), hasta la formación de precios en sectores concentrados que no responden automáticamente a las variables macro.
El bolsillo no perdona: alimentos básicos, los que más suben
Detrás de los números宏观, hay una realidad cotidiana que golpea en las góndolas y en los mercados. La carne, uno de los productos emblemáticos de la mesa argentina, viene mostrando subas sostenidas que responden tanto a factores estacionales como a la recomposición de precios relativos. Las verduras, por su parte, sufren la estacionalidad y los problemas climáticos que afectan la oferta.
El combo de aumentos en productos básicos hace que la percepción de la inflación sea aún más fuerte que la que reflejan los promedios. Cuando el pan, la leche, la carne y las verduras suben al mismo tiempo, el bolsillo lo siente de manera inmediata.
La meta del 1% de inflación para el segundo semestre se ve cada vez más lejana en el espejo retrovisor. Febrero apunta a cerrar con un alza cercana al 3%, repitiendo el número de enero y encendiendo las alarmas en un gobierno que construyó su credibilidad en la promesa de bajar los precios. Los alimentos, otra vez, son los protagonistas de la suba, mientras que las tarifas de servicios públicos completan un escenario complejo. El superávit y la no emisión son condiciones necesarias, pero no suficientes. La inflación, por ahora, sigue mostrando los dientes.




