Alarma en el sector turístico: Agencias de Comodoro no logran vender paquetes para el Mundial y hablan de una situación inédita.
A pocos meses del inicio de la Copa del Mundo en Norteamérica, las firmas locales registran un récord negativo absoluto sin operaciones concretadas. El piso de USD 15.000 para la fase de grupos, la burocracia de la visa estadounidense, las distancias kilométricas entre las sedes y un formato de torneo poco atractivo congelaron el entusiasmo de los hinchas petroleros.
El fervor mundialista que históricamente caracterizó a los fanáticos de Comodoro Rivadavia chocó de frente contra una realidad económica y logística implacable. Las agencias de viajes de la ciudad petrolera confirmaron que atraviesan un escenario comercial crítico e inesperado: a la fecha, no se han concretado ventas de paquetes turísticos para acompañar a la Selección argentina en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
A diferencia de lo ocurrido en las antesalas de Brasil 2014, Rusia 2018 o la histórica cita de Qatar 2022 —donde se registraban listas de espera y reservas con más de un año de anticipación—, las empresas del sector admiten que las consultas abundan pero los cierres de contratos se mantienen en cero, marcando el panorama más frío del que se tenga memoria en décadas de turismo deportivo regional.
El factor presupuestario: Un piso de 20 millones de pesos por persona
El principal disuasor para los hinchas comodorenses radica en el monumental costo en dólares que demanda la logística en el hemisferio norte. Los operadores locales explicaron que estructurar un itinerario básico e individual para presenciar exclusivamente la primera ronda del torneo representa una inversión prohibitiva para el bolsillo medio:
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Paquete estándar: Las opciones básicas no bajan de los 15.000 dólares (más de 20 millones de pesos argentinos al tipo de cambio financiero), abarcando pasajes aéreos internacionales, alojamientos intermedios, traslados internos y las entradas oficiales a los partidos.
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Tickets oficiales: El valor de los ingresos autorizados por la FIFA añade una presión extra, con ubicaciones que parten desde los $600.000 pesos para los sectores populares y que multiplican su valor por cuatro en las plateas preferenciales.
“Es la primera vez que nos pasa algo así. Siempre hubo crisis en Argentina, pero el Mundial era una excepción y la gente hacía un esfuerzo enorme igual. Hay gente que pregunta muchísimo, pide presupuestos y averigua cuotas, pero cuando llega el momento de pagar, la operación se termina cayendo. Esta vez sentimos que el límite económico terminó ganando”, sintetizaron desde una de las agencias céntricas consultadas.
Sedes kilométricas y rivales de bajo impacto futbolístico
Más allá del bache financiero, el nuevo formato del certamen internacional le restó mística y atractivo a la fase inicial. La ampliación del cuadro a 48 selecciones derivó en la conformación de grupos con rivales de menor jerarquía futbolística, lo que hace que el público evalúe con mayor cautela si vale la pena desembolsar sumas millonarias para partidos que, en la previa, asoman desparejos. «Mucha gente siente que recién en octavos de final empieza el verdadero Mundial», argumentan los agentes de viajes.
A esto se suma la complejidad geográfica de la edición 2026. A diferencia del modelo de «ciudades burbuja» que ofreció Qatar, la dispersión territorial en Norteamérica obligará a los contingentes a realizar travesías de miles de kilómetros entre países y husos horarios diferentes. Esta dispersión obliga a anexar vuelos de cabotaje adicionales y encarece notablemente los costos de trasbordo diarios.
Finalmente, las trabas administrativas operan como el último filtro: la obligatoriedad de gestionar la visa de ingreso para los Estados Unidos desalentó a decenas de interesados debido a los costos del arancel consular, la demora en el otorgamiento de turnos y la rigurosidad de los trámites. Aunque el sector conserva esperanzas de que la demanda reaccione sobre la hora mediante promociones de última necesidad o planes de financiamiento con tarjetas de crédito, reconocen que el mercado actual padece una parálisis inédita.
