Giro en el crimen de Comodoro: Detuvieron a dos sospechosos por el asesinato de Mariana Calfuquir.
Efectivos de la Policía de Chubut concretaron allanamientos simultáneos en los barrios Máximo Abásolo y San Cayetano, logrando la captura de dos hombres de 31 y 34 años. Registros fílmicos y testimonios fueron claves para identificar a los presuntos autores del ataque. El sobreviviente, Luis Damián Uribe, se negó a declarar bajo un desafiante código delictivo: «Esto lo arreglo yo».
La investigación por el brutal homicidio de Mariana Calfuquir (33), quien fue ejecutada de un disparo en la cabeza mientras cursaba un embarazo de dos meses, dio un paso fundamental en los tribunales de Comodoro Rivadavia. Tras recolectar evidencias balísticas, testimoniales y un exhaustivo rastreo de cámaras de seguridad, la División Policial de Investigaciones (DPI) desplegó un fuerte operativo cerrojo que culminó con la detención de los dos principales sospechosos de haber emboscado el vehículo en el que se trasladaba la víctima junto a su pareja.
Los procedimientos se ejecutaron durante las primeras horas de este miércoles y contaron con la autorización de la jueza penal Daniela Arcuri, bajo la coordinación del fiscal general Ariel Corredera del Ministerio Público Fiscal, con el firme objetivo de neutralizar una posible escalada de violencia entre bandas antagónicas.
Allanamientos simultáneos y secuestro de material probatorio
Los agentes de la Brigada de Investigaciones focalizaron las irrupciones en la zona sur de la ciudad petrolera, logrando cercar a los acusados en sus respectivos domicilios particulares:
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Puntos de intervención: Las irrupciones armadas se concretaron de forma sincronizada en viviendas ubicadas en los barrios Máximo Abásolo y San Cayetano.
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Detenidos: Se procedió al arresto de dos hombres, de 34 y 31 años, cuyas identidades se mantienen en reserva de cara a las ruedas de reconocimiento. Ambos quedaron alojados en distintas dependencias policiales a la espera de la audiencia de control de detención.
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Evidencia recolectada: En los inmuebles se incautaron prendas de vestir que coinciden con las utilizadas el día del ataque, dispositivos tecnológicos y otros elementos de valor criminalístico que serán sometidos a peritajes en las próximas horas.
La recolección de registros fílmicos públicos y privados en los alrededores de la escena del crimen resultó el eslabón clave para los investigadores, permitiendo reconstruir la ruta de escape de los sicarios y las vinculaciones directas de los hoy detenidos con el violento episodio.
Una ejecución a sangre fría y escape hacia la comisaría
El trágico hecho se desencadenó el pasado martes 19 de mayo alrededor de las 20:00 horas, cuando Mariana Calfuquir y su pareja, Luis Damián Uribe, transitaban a bordo de un vehículo particular por las calles de la zona sur. En ese punto, fueron interceptados y acribillados a balazos desde el exterior en lo que se presume fue una emboscada planificada.
Herido de gravedad con un impacto de bala en la zona del abdomen, Uribe logró mantener el control del volante y condujo en una desesperada maniobra de escape hasta las puertas de la Seccional Séptima de Policía, en el barrio Abásolo, para solicitar auxilio.
Al inspeccionar el habitáculo del rodado, el personal policial constató que Calfuquir ya no presentaba signos vitales debido a una herida de arma de fuego en la zona craneal que le causó la muerte de forma instantánea. Criminalística y unidades médicas trabajaron contrarreloj en el lugar, trasladando de urgencia a Uribe hacia el Hospital Regional, donde logró ser estabilizado.

El peligroso silencio del sobreviviente: «Esto lo arreglo yo»
La principal línea de investigación del Ministerio Público Fiscal vincula el crimen con el recrudecimiento de una sangrienta disputa territorial entre facciones delictivas locales que mantiene en vilo a Comodoro Rivadavia. Sin embargo, el accionar judicial tropieza con el hermetismo y la hostilidad del propio entorno de las víctimas.
Según confirmaron fuentes ligadas al caso, cuando el personal de la Brigada de Investigaciones se presentó en el Hospital Regional con el objetivo de tomarle declaración testimonial a Uribe y obtener datos que facilitaran la identificación de los tiradores, el sujeto se negó de forma tajante a cooperar y lanzó una severa advertencia a los uniformados: “Yo no soy ningún vigilante, tengo códigos… esto lo arreglo yo”.
Esta postura desafiante, sumada a las posteriores amenazas de muerte explícitas que Uribe emitió a través de sus redes sociales prometiendo «extinguir a las familias» de sus agresores, encendió las alarmas de las jefaturas policiales. Ante el manifiesto peligro de una venganza por mano propia en las calles de la ciudad, la Justicia aceleró los arrestos y no descarta nuevos allanamientos para dar con los proveedores de las armas de fuego utilizadas en la balacera.
