Estrategia oficialista: El Gobierno se apoya en datos económicos positivos y ordena tregua en la interna libertaria.
La Casa Rosada busca relanzar su narrativa pública amparada en indicadores financieros favorables y encuestas que marcan un piso de imagen presidencial cercano al 40%. Para capitalizar el momento, Javier Milei exigió frenar el ruido político, forzando una foto de unidad entre las distintas facciones y adoptando un tono más moderado.
El Gobierno nacional atraviesa una etapa de reconfiguración discursiva motorizada por un moderado optimismo en los despachos de Balcarce 50. Tras un primer cuatrimestre marcado por el desgaste de la gestión y severas disputas en el esquema de poder, los últimos sondeos de opinión pública arrimaron tranquilidad al oficialismo: la imagen positiva del presidente Javier Milei se estabilizó en un piso algo inferior al 40%, una cifra que los estrategas libertarios consideran resistente frente al ajuste y difícil de perforar de no mediar escándalos de magnitud.
Para consolidar esta tendencia, la jefatura de Estado dictó una orden tajante a todas sus terminales políticas: bajar la intensidad de los conflictos internos, ordenar la tropa y volcar la agenda mediática exclusivamente hacia los brotes verdes de la macroeconomía.
Indicadores financieros y el sostén de la narrativa
El principal motor del relato oficialista se concentra en el frente económico, donde el equipo que conduce Luis Caputo logró encadenar una serie de datos que en la Casa Rosada exhiben como trofeos de gestión:
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Resultados de mercado: Las acciones argentinas registraron alzas de hasta el 10% en Wall Street, impulsadas por el desplome del Riesgo País a niveles inferiores a los 500 puntos básicos.
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Aparato fiscal y externo: El Gobierno ratificó la sostenibilidad del superávit fiscal y comercial, sumado a las compras sostenidas de divisas por parte del Banco Central y la reciente aprobación de la revisión del FMI.
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Actividad en debate: Si bien el oficialismo difunde una suba de la actividad del 3,5% mensual correspondiente a marzo, consultoras privadas como Orlando J. Ferreres & Asociados computaron una retracción del 0,7% desestacionalizado en el mismo período, evidenciando que la recuperación es dispar.
Aun con matices, en el entorno presidencial confían en que el humor del mercado financiero permeará gradualmente hacia la economía real en el corto plazo, desactivando el fantasma de una «albertización» de la gestión que preocupaba a sectores de la propia coalición semanas atrás.
Foto de unidad y «pax» obligatoria entre las tribus
El giro estratégico requirió desactivar las hostilidades cruzadas entre las distintas vertientes que conviven en el Ejecutivo. El mandatario emitió señales claras de que no tomaría bando en las disputas de poder y exigió el cese inmediato de las filtraciones periodísticas que debilitaban la cohesión del gabinete.
La respuesta se materializó en una serie de gestos públicos de alto contenido simbólico durante las celebraciones del Tedeum. El asesor presidencial Santiago Caputo y los referentes legislativos Martín y Eduardo «Lule» Menem mostraron un repliegue táctico y se fotografiaron juntos en los pasillos de la Casa de Gobierno.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue explícitamente invitada por Milei a participar de la reunión de Gabinete y a salir al balcón perimetral de la Casa Rosada frente a la Plaza de Mayo, compartiendo luego una mesa política ampliada junto a Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli, en la que se evitó deliberadamente cualquier pase de facturas.
Un Milei más moderado de cara a la visita papal
Otro elemento que causó sorpresa en el arco político fue la mutación en el tono verbal del Jefe de Estado. En sus recientes declaraciones radiales, Milei optó por no confrontar con la Iglesia Católica tras las severas críticas del arzobispo Jorge García Cuerva respecto al impacto social del modelo, enmarcándolas como parte de un debate democrático legítimo.
Esta moderación discursiva se vincula de forma directa con los preparativos diplomáticos para la inminente visita de Estado del papa León XIV al país. «Sabe cuándo es el momento de tensar y cuándo aflojar; a principios de año quería guerra con muchos sectores», analizaban fuentes oficiales respecto a un Presidente que busca mostrarse más previsible ante la opinión pública.
No obstante, esta distensión discursiva no se tradujo aún en un cambio hacia los sectores de prensa: los periodistas acreditados en los pasillos presidenciales continúan bajo estrictas restricciones de circulación por disposición de la Casa Militar, a pesar de que las denuncias originales que motivaron el cerco fueron desestimadas de manera tajante en sede judicial.
