Mariano Calfuquir rompió el silencio tras el brutal crimen de la joven de 33 años, quien cursaba un embarazo de dos meses al momento de ser ejecutada en Comodoro Rivadavia.
Defendió la memoria de la víctima, apuntó contra las relaciones manipuladoras y aseguró que solo espera la «justicia divina». En paralelo, la policía detuvo a dos sospechosos.
El dolor y la indignación paralizan a la comunidad de Comodoro Rivadavia. Luego de que se conociera la trágica muerte de Mariana Calfuquir (33), asesinada a balazos en un presunto ajuste de cuentas dirigido a su pareja, su padre, Mariano Calfuquir, habló públicamente por primera vez. En un testimonio cargado de entereza y profunda emoción, el hombre honró el nombre de su hija, pidió a los jóvenes que se mantengan alertas ante los vínculos nocivos y tomó distancia del avance de la causa penal, delegando el destino de los asesinos en la fe.
La declaración coincide con un fuerte avance en el plano policial: durante la jornada de este miércoles, las fuerzas de seguridad locales concretaron una serie de allanamientos que culminaron con la detención de los dos principales sospechosos del homicidio.
«Rodearse de gente buena» y el peligro de la manipulación
Sin querer ahondar en detalles específicos sobre el vínculo que su hija mantenía con Luis Damián Uribe —el hombre con frondoso prontuario delictivo que sobrevivió al ataque y era el verdadero blanco de los sicarios—, Mariano dejó un mensaje reflexivo dirigido a las familias y a la juventud actual:
“Yo lucho constantemente, aconsejo a los chicos, a los niños, a los adolescentes, que se rodeen de gente buena, que escuchen a sus padres, a sus abuelos. Las mujeres, las chicas, escuchen, pregunten, hablen, no se dejen manipular. Hay gente que te manipula muy fácilmente. No sean débiles. Apóyense en Dios, pero no caigan en el facilismo”, manifestó conmovido, atribuyendo parte de la tragedia a «una sociedad enferma en donde todo el individualismo prevalece».
Frente a las diversas versiones y especulaciones que circularon en la opinión pública debido al entorno de la pareja de la víctima, el padre fue tajante y reivindicó la inocencia de la joven, quien no poseía ningún tipo de antecedente penal: “Nadie me tiene que explicar quién era mi hija. Nadie, absolutamente nadie. Yo sé perfectamente que mi hija era una persona brillante. Ella no me deja llorar y no me va a dejar llorar porque a partir de ahora será mi puntal”.
Mensajes de venganza y dos detenciones clave
La principal hipótesis de la Brigada de Investigaciones señala que Mariana quedó atrapada en medio de una violenta disputa territorial y económica ajena a ella. El trasfondo del ataque fue expuesto de forma explícita por el propio Uribe a través de publicaciones intimidatorias en sus redes sociales tras recibir el alta médica, prometiendo represalias desmedidas hacia los agresores.
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La amenaza en redes: «Manga de antis, me mataron a mi señora y a mi hijo, ahora ajo y agua. Yo no hago denuncia, agárrense bien el orto que les voy a extinguir a toda su familia. Ustedes se van para el cajón», disparó públicamente el sujeto, alimentando la hipótesis de una violenta vendetta en el hampa local.
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Procedimientos policiales: Para desactivar una escalada de sangre, la Justicia penal ordenó operativos de urgencia este miércoles en distintos puntos de Comodoro Rivadavia, logrando capturar a los presuntos autores materiales de los disparos que terminaron con la vida de Calfuquir y de su embarazo de dos meses.
Respecto al destino de los detenidos y el accionar de los tribunales de Chubut, Mariano Calfuquir se mostró desapegado de los resultados de las audiencias: “Lo que haga la justicia terrenal es otra materia que no me mueve la aguja en absoluto. La Justicia divina se encargará, no me cabe ninguna duda”, sentenció, agradeciendo las muestras de afecto y pidiendo que «Marianita descanse en paz» mientras sus seres queridos resguardan su buen nombre en la Tierra.
