La abultada derrota por 4-1 ante Tigre en el Monumental no fue solo un mal partido para River; significó un retroceso alarmante que hundió al equipo en los mismos errores y sensaciones del desastroso 2025.
Luego de un inicio de 2026 con señales positivas ante Barracas Central, Gimnasia y Rosario Central, el equipo de Marcelo Gallardo sufrió un colapso total. Según TyC, el partido dejó al descubierto una fragilidad emocional y táctica que parecía superada, pero que volvió con más fuerza.
Las cifras de un equipo en crisis
Las estadísticas que emergen tras el papelón son demoledoras y pintan un cuadro de profunda debilidad, especialmente en su fortín:
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Pésimo rendimiento local: River ha perdido cinco de los últimos seis partidos que jugó en el Monumental, un dato que desmorona cualquier aura de fortaleza en casa.
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Fragilidad psicológica: El equipo lleva 17 partidos sin poder remontar un resultado adverso. La última vez que ganó tras empezar perdiendo fue en noviembre de 2024 ante Instituto.
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Ataque estéril: Una de las mayores preocupaciones es la delantera sin gol. Los cuatro goles que River convirtió en 2026 fueron anotados por defensores o mediocampistas. Delanteros como Facundo Colidio, Sebastián Driussi y Maximiliano Salas no logran generar peligro real, generando dudas sobre el esquema y la confianza del entrenador en Agustín Ruberto.
Gallardo bajo presión y un camino cuesta arriba
Las críticas no se centran solo en los jugadores. Gallardo también quedó expuesto por decisiones tácticas cuestionables, como la ubicación de Salas como nueve falso, y por declaraciones sobre la falta de refuerzos que no ayudaron a calmar las aguas.
El «Muñeco» había pedido dejar atrás 2025, pero su equipo parece incapaz de hacerlo. La goleada ante Tigre, comparable a la histórica derrota 5-1 de la era Cappa ante el mismo rival, dinamitó en una noche los avances logrados en tres fechas.
Ahora, River enfrenta una prueba de carácter inmediata: debe recuperarse rápidamente en sus próximos compromisos como visitante ante Argentinos Juniors y Vélez. Si no logra cortar esta inercia negativa, la «máquina de papelones» de 2025 se habrá activado de nuevo, y Gallardo volverá a estar en la mira sin margen de error.




