Moscú busca evitar una escalada con Washington, pero ya prepara el suministro de crudo a la isla mientras suspende vuelos turísticos. El Kremlin denuncia el «asedio petrolero» estadounidense y activa ayudas ante la crisis energética cubana.
En medio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos a Cuba, Rusia decidió mover sus fichas. El Kremlin confirmó este jueves que trabaja en el envío «en breve» de una partida de petróleo y derivados a la isla, en calidad de ayuda humanitaria. La operación, sin embargo, busca esquivar cualquier tipo de escalada con Washington, aunque Moscú advierte que el comercio bilateral con EE.UU. es prácticamente inexistente.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, evitó dar detalles operativos «por obvias razones», pero reconoció que mantienen contacto permanente con «los amigos cubanos» para evaluar variantes de asistencia. La última entrega de crudo ruso a La Habana había sido en febrero de 2025, cuando Vladimir Putin ordenó el envío de 100.000 toneladas. Según Deutsche Welle (DW).
La «flota fantasma» y el temor a los aranceles de Trump
La movida rusa se da en un contexto de máxima tensión energética en el Caribe. Estados Unidos endureció su cerco sobre Cuba tras la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses el mes pasado, lo que interrumpió los envíos de petróleo venezolano que sostenían parcialmente a la isla. A eso se suma una orden ejecutiva de Donald Trump que habilita la imposición de aranceles a cualquier país que venda crudo a La Habana, considerada por Washington como una «amenaza a la seguridad nacional».
Peskov aseguró que Rusia «no querría ninguna escalada», aunque relativizó el impacto de eventuales sanciones: «A día de hoy, nosotros y EE.UU. no tenemos casi ningún tipo de intercambio comercial», afirmó en su rueda de prensa diaria.
Detrás de la estrategia rusa asoma la llamada «flota fantasma»: una red de petroleros que Moscú utiliza para eludir sanciones occidentales. Desde principios de año, varios de esos buques fueron apresados, algunos por los guardacostas estadounidenses.
Vuelos suspendidos y turistas varados: el otro frente de la crisis
La crisis energética en Cuba ya tiene consecuencias concretas para la conectividad aérea. El gobierno cubano advirtió el domingo pasado que el país se quedaría sin combustible para aviación debido al asedio petrolero de EE.UU. La medida afectó de lleno al turismo ruso, segunda fuente de visitantes a la isla después de Canadá, con 131.000 viajeros en 2025.
La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, denunció que «las acciones de fuerzas externas buscan agudizar la crisis energética en Cuba, provocar descontento social y generar incomodidad a los ciudadanos extranjeros». En ese marco, Rusia recomendó a sus nacionales abstenerse de viajar a la isla y pidió a turoperadores y agencias suspender la venta de paquetes turísticos.
La agencia aeronáutica civil rusa, Rosaviatsia, informó el miércoles que las aerolíneas del país suspenderán temporalmente los vuelos a Cuba una vez que evacúen a los turistas que aún permanecen varados en la isla.
Ayuda humanitaria con sello geopolítico
Moscú insiste en caracterizar el envío de crudo como una asistencia humanitaria. Fuentes de la embajada rusa en La Habana confirmaron al diario Izvestia que los suministros incluirán petróleo y productos derivados, aunque evitaron precisar fechas ni volúmenes.
El respaldo de Rusia al régimen cubano no es nuevo, pero adquiere otra dimensión en el nuevo tablero regional. Desde el Kremlin descartaron que La Habana pueda correr la misma suerte que Caracas. «Pedimos que se tenga en cuenta la situación creada», se limitó a decir Zajárova, en un intento por bajar el tono sin ceder en el respaldo.
Mientras tanto, Cuba ya aplica medidas de emergencia: semana laboral de cuatro días para empresas estatales y restricciones en la venta de combustible. La isla espera el cargamento ruso como se espera un barco en alta mar.




