Apenas promulgada la Ley de Modernización Laboral, comenzaron a circular versiones de un mega achicamiento en el organismo previsional. Fuentes gremiales hablan de 2.400 cesantías, 1.000 jubilaciones anticipadas y 400 empleados de licencia que no volverían. Las UDAI, vacías y sin público, son el símbolo del desguace que se viene.
La motosierra de Javier Milei llegó a ANSES y promete no dejar títere con cabeza. Apenas 24 horas después de la promulgación de la Ley de Modernización Laboral, comenzaron a circular dentro del organismo versiones de un achicamiento masivo de personal que, según fuentes gremiales, rondaría las 2.500 bajas. El trascendido, que encendió todas las alarmas, habla de 2.400 cesantías, 1.000 jubilaciones anticipadas y unos 400 empleados que están de licencia médica y que, en los hechos, ya no volverían. Según Noticias Argentinas.
Las más de 300 Unidades de Atención Integral (UDAI) que ANSES tiene en todo el país son el símbolo perfecto de esta crisis: vacías de público desde que se pusieron fin a las moratorias y se redujeron prestaciones, hoy son enormes estructuras sin función que el Gobierno busca desactivar. «Algo se viene», es la única respuesta que obtienen los empleados que consultan a sus delegados gremiales.
La fórmula del ajuste: retiros voluntarios y jubilaciones forzadas
En los próximos días, la gestión libertaria ofrecería una fórmula de retiro voluntario para empleados de hasta 62 años con 25 años de antigüedad, que cobrarían el 90% del sueldo bruto sin ganancias en un solo pago. Pero la medida no alcanzaría a todos. También se especula con jubilaciones anticipadas forzosas y, para los más jóvenes, directamente el despido.
«Vamos a ver si con estas medidas también obligan a jubilarse a los directores que ya recontra pasaron los requisitos y nunca se van», se esperanza el personal que se siente amenazado por la racionalización en ciernes. La pregunta que flota en el aire es cómo se cubrirá la contingencia de gente desocupada que no tiene la edad jubilatoria pero cuenta con aportes. Por ahora, no hay respuestas.
El fantasma de los 90: «Primero desgastan el organismo, después lo vacían»
El secretario gremial del sindicato de trabajadores de ANSES (SECASFPI), Carlos Ortega, fue tajante al comparar el momento actual con la década del 90. «Soy un sobreviviente de los noventa, y se está gestando un proceso similar: primero desgastan el organismo desde la burocracia, donde nos dicen ‘sacamos esta oficina, ya no hacemos esto, ya no hacemos lo otro’ y con eso lo van limando», denunció.
Las UDAI, otrora colmadas de jubilados haciendo trámites, son hoy enormes espacios vacíos. La no prórroga de las moratorias previsionales y la reducción de prestaciones dejaron a esas oficinas sin razón de ser. «Cómo nos regimos por la Ley de Contrato de Trabajo era obvio que primero había que esperar la reforma laboral para despedir», reflexionaban amargamente los empleados.
El runrún íntimo: un decreto a la firma cambiaría el régimen laboral de ANSES
En los pasillos del organismo, se da por segura la existencia de un decreto a la firma en la Jefatura de Gabinete que cambiaría el encuadre legal de ANSES. Actualmente, los empleados se rigen por la Ley de Contrato de Trabajo. La idea del Gobierno es pasarlos al régimen de los ministerios, que se acoge al Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP) , un encuadre que facilita los despidos y las reasignaciones.
La secuencia parece clara: primero una redefinición legal del organismo, después la aplicación de la reforma laboral y, finalmente, el achicamiento. La dimensión del ajuste dependerá del alcance de la reforma previsional que se viene, de cuántas tareas retendrá ANSES y cuántas serán transferidas al sector privado. Mientras tanto, los más de 6 millones de jubilados y pensionadosque administra el sistema miran con incertidumbre el futuro de su obra social y sus haberes.
El «nuevo 90» que denuncian los gremios recién empieza. Y promete dejar una ANSES irreconocible.




