La reglamentación de la Ley de Modernización Laboral permite que gremios con «simple inscripción» puedan negociar salarios, rompiendo con décadas de exclusión. El primer caso es la UPSAFIP, que ya anunció que se sentará a discutir con el Estado. La CGT promete judicializar, pero el «unicato» sindical tiene los días contados.
La guerra declarada por Javier Milei a la estructura sindical tradicional acaba de sumar un nuevo frente de batalla. La reglamentación de la Ley de Modernización Laboral Nº 27802 incluye un artículo que apunta directo al corazón de la CGT y dinamita uno de los pilares del poder sindical en Argentina: el monopolio de la representación para negociar salarios. A partir de ahora, los gremios que cuenten con «simple inscripción» podrán sentarse con la patronal para discutir aumentos de ingresos, rompiendo con décadas de exclusión. Según Noticias Argentinas.
El primer caso no tardó en aparecer. La UPSAFIP, el gremio que representa al personal jerárquico del organismo recaudador (ARCA), conducido por Julio Estévez (h) de las 62 Organizaciones Peronistas, anunció que comenzará a participar en reuniones paritarias en el Estado nacional para «representar legalmente» los intereses colectivos de sus cerca de 2000 afiliados. La noticia, confirmada a la Agencia Noticias Argentinas, es un misil en la línea de flotación del «unicato» sindical.
El fin del «unicato»: 1.717 gremios con simple inscripción entran al juego
La reforma libertaria deja en el pasado el concepto de representación sindical centralizada que retuvo el poder durante décadas. Según datos de la Secretaría de Trabajo, durante las presidencias de Mauricio Macri y Alberto Fernández existían 1.672 gremios con personería gremial (habilitados para negociar colectivamente y administrar obras sociales) y 1.717 con inscripción simple. Estos últimos, hasta ahora marginados de las discusiones salariales, podrán a partir de hoy sentarse a la mesa con las empresas y el Estado.
La medida, que la CGT ya anunció que judicializará, resta competencias clave a la estructura sindical tradicional en materia de negociación colectiva, convenios, derecho de huelga, fueros sindicales y asambleas. «El misil tiene tanto poder de destrucción para la estructura laboral pensada por Perón como aquellos que caen en la guerra entre Estados Unidos e Irán», graficaron fuentes oficiales.
UPSAFIP, el primer batallón: «Habrá paritarias transparentes»
En el caso de ARCA, el gremio de la UPSAFIP ya tiene definidos los ejes de su negociación con el Estado. Julio Estévez (h) explicó a NA que la prioridad será la defensa de la carrera y la estabilidad laboral en tiempos de motosierra. «Hay mucha preocupación entre los afiliados por la continuidad y los ingresos de los trabajadores de ARCA y esa es nuestra principal misión», advirtió.
Pero el dirigente fue más allá y prometió un cambio de época en la forma de discutir salarios: «Seremos protagonistas en la defensa de nuestros afiliados, tendremos paritarias transparentes, o sea que el afiliado a nuestro gremio sepa reconocer sin letras chicas lo que sucede en las negociaciones». La transparencia como bandera, un concepto que hasta ahora sonaba ajeno en los pasillos sindicales.
La revolución silenciosa: trotskistas y peronistas, todos a la misma mesa
La apertura de las paritarias a los gremios con simple inscripción no solo desafía a la CGT, sino que también habilita el ingreso de sindicatos de orientación trotskista y de otras corrientes alejadas de la doctrina justicialista de las 62 Organizaciones. «A partir de ahora se podrá ver en serio quién es quién en el mundo sindical y si defienden debidamente a sus trabajadores», advierten en el Gobierno.
El tablero sindical, que durante décadas se movió con reglas fijas y pocos jugadores, entra en una etapa de ebullición. La CGT promete batalla judicial, pero la pelota ya está en movimiento. Con la UPSAFIP como punta de lanza, la «democratización sindical» prometida por Milei empieza a tomar forma. El siglo XXI, para los gremios argentinos, acaba de comenzar.




