Argentina testea el mercado a 2028: inversores evalúan el riesgo «post-Milei».
El Gobierno Nacional concretó una operación financiera clave al colocar US$150 millones de un bono en dólares bajo ley local con vencimiento en octubre de 2028. Si bien el monto es acotado, la licitación encendió las alarmas de los analistas, ya que es el primer instrumento que extiende su horizonte de pago más allá del mandato de Javier Milei, revelando la desconfianza del mercado sobre la sostenibilidad del modelo después de 2027.
La brecha de tasas: el costo de saltar al próximo mandato
La colocación arrojó un rendimiento del 8,9%, una cifra que contrasta significativamente con instrumentos de plazo más corto. La comparación técnica más repetida en la City porteña fue con el Bonar 2027, que vence antes del recambio presidencial y opera con un rendimiento cercano al 5,1%.
Esta diferencia de casi cuatro puntos porcentuales es interpretada por Bloomberg y consultoras locales como la «prima» que los inversores exigen para cubrir el llamado “riesgo de reversión”. Este concepto resume la duda sobre si el actual programa de ajuste fiscal y desregulación monetaria podrá sostenerse institucionalmente si ocurre un cambio de signo político en las próximas elecciones presidenciales.
El «riesgo de reversión» y la mirada de los economistas
Para los tenedores de deuda soberana, la solidez del presente no es suficiente. El economista Gustavo Araujo, de Criteria, planteó que la pregunta central para el mercado no es solo el éxito del ajuste actual, sino su durabilidad política. La licitación a 2028 funciona, en la práctica, como un termómetro de la confianza en el mediano plazo.
Por otro lado, aunque el oficialismo logró reducir el riesgo país desde 2025, el costo de financiamiento sigue duplicando las metas del equipo económico. Mientras Luis Caputo insiste en que el spread soberano debería ubicarse entre los 250 y 300 puntos básicos, a fines de marzo de 2026 el indicador continúa oscilando en torno a los 580 puntos.
Estrategia financiera y próximos tramos
Esta emisión forma parte de un programa autorizado por hasta US$2.000 millones, que el Palacio de Hacienda planea colocar en tramos semanales de hasta US$250 millones. La estrategia busca testear la profundidad del mercado local y generar una curva de rendimientos sin la necesidad de recurrir todavía a una emisión internacional de mayor envergadura, la cual sigue condicionada por las tasas de retorno exigidas por los fondos del exterior.




