Mientras el «Dasnevismo» y sus «jóvenes brillantes» se reciclaban en el poder para enquistar amigos y parientes, los números de la CEPAL desnudan la realidad: Chubut es la provincia que menos creció en la Patagonia y la anteúltima en todo el país. Este fue el «Modelo Chubu» como lo llamaba Das Neves.
Ayer, mientras el país conmemoraba el Día de la Memoria, en Chubut deberíamos haber aprovechado para ejercitar un tipo de memoria que también duele: la memoria de cómo una matriz política basada en la corrupción y el amiguismo destruyó el motor productivo de una provincia que lo tiene todo.
Los datos oficiales del Producto Bruto Geográfico (2004-2024), procesados por ArgenData, son una cachetada de realidad para el relato oficialista de las últimas dos décadas.
En los últimos 20 años, bajo la sombra del Dasnevismo y sus herederos, Chubut apenas creció un 15,2%.
El contraste que humilla
Para entender la magnitud del desastre, solo hace falta mirar al vecino. Neuquén, con una matriz productiva similar centrada en la energía, creció un 91,9%. Casi seis veces más que nosotros.
Mientras en otras provincias el crecimiento sirvió para expandir la infraestructura, en Chubut el crecimiento se quedó en las cuentas bancarias de los «jóvenes brillantes» que, bajo el ala del extinto caudillo, se dedicaron a lotear el Estado como si fuera un botín de guerra.
El ranking de la vergüenza:
- Neuquén: 91,9% (Líder absoluto)
- Santiago del Estero: 80,3%
- Chubut: 15,2%
- Santa Cruz: 7,2%
- Catamarca: -0,7% (La única que decrece)
Solo nos separa del abismo total, Catamarca. Chubut está anteúltima en crecimiento real. Ni la pesca, ni el petróleo, ni el aluminio, ni el turismo pudieron contra la «maquinita de impedir» y el saqueo institucionalizado que el Dasnevismo dejó como herencia, lo que hoy tenemos en el ámbito ejecutivo, legislativo y judicial.

Corrupción: El cáncer de la matriz productiva
No es falta de recursos, es exceso de ladrones. La matriz que «enquistó» a los «Dasnevistas» en el poder no solo generó causas judiciales por corrupción que ya todos conocemos; generó algo peor: la parálisis del desarrollo.
Esa casta de «brillantes» que hoy sigue dando vueltas por los pasillos de la Legislatura, en el ejecutivo en el poder judicial y hasta en las cooperativas o refugiada en segundas líneas, es la responsable de que Chubut sea una provincia rica con un pueblo empobrecido y servicios públicos en ruinas.
Mientras ellos se aseguraban el futuro de tres generaciones, el Producto Bruto Geográfico de la provincia se estancaba a niveles humillantes.
Ayer fue el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Hoy, los chubutenses tenemos que tener memoria para no volver a caer en los cantos de sirena de quienes prometieron «la gran provincia» y nos entregaron este desierto económico.
Los números no mienten, y el gráfico de la CEPAL es el certificado de defunción de un modelo que se sirvió de la provincia en lugar de servirla.




