Los pasajeros que busquen emitir pasajes aéreos a partir de este martes se encontrarán con un panorama tarifario sensiblemente más costoso
A través de la resolución 258/2026 de la ANAC, el Gobierno oficializó un ajuste drástico en la tasa de seguridad operacional, que en los vuelos de cabotaje pasó de los simbólicos $20 a un valor de $6.500. Este incremento se suma a la presión internacional sobre el precio del combustible debido a los conflictos bélicos en Medio Oriente.
El impacto de la tasa de seguridad en el ticket local
La Administración Nacional de Aviación Civil argumentó que este ajuste es vital para la «recomposición del financiamiento» del sistema de vigilancia y control aeroportuario. Los fondos recaudados se destinarán principalmente a la modernización del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) y a la incorporación de tecnología para la supervisión aérea en todo el país.
Para los vuelos regionales e internacionales, las tasas también sufrieron modificaciones, aunque expresadas en moneda extranjera. Los viajes a países limítrofes subieron a US$5, mientras que los de larga distancia ahora abonan US$9. Si bien parecen cifras menores, al sumarse al resto de los impuestos y recargos, elevan considerablemente el piso de cualquier tarifa promocional.
Combustible y guerra: el factor que infla los vuelos al exterior
Más allá de las tasas locales, el encarecimiento del crudo a nivel global está golpeando de lleno en las rutas internacionales. Un ejemplo claro es la ruta Buenos Aires-Madrid: un pasaje que antes del estallido del conflicto costaba US$1.288, hoy se ofrece por encima de los US$1.400. Lo mismo sucede con destinos regionales como Río de Janeiro, donde los tickets treparon de US$327 a US$446 en pocas semanas.
Aerolíneas Argentinas y otras compañías globales como Air Europa, Qantas y Air India ya han implementado recargos por combustible para mitigar el impacto del alza en el barril de Jet Fuel. Según los voceros de la industria, estas medidas son excepcionales pero necesarias para evitar el colapso financiero frente a un mapa global convulsionado que vuelve a poner en jaque la competitividad del sector aerocomercial.




