A pocos días de la apertura de la temporada de langostino en aguas nacionales (Paralelo 41 Norte), el clima en el sector es de máxima tensión
Juan Navarro, secretario de Pesca del SOMU, lanzó duras acusaciones contra el sector empresario, representado por Fernando Álvarez Castellano, afirmando que la propuesta salarial actual implica una pérdida del 44% del poder adquisitivo de los marineros respecto al año pasado.
«Vamos a salir por la mitad de lo que ganábamos el año anterior», sentenció Navarro, advirtiendo que la zafra corre riesgo de quedar nuevamente paralizada.
Los puntos clave del conflicto
La disputa excede lo salarial y se traslada a las reglas de juego de la actividad:
- La «fórmula» del ajuste: Según el gremio, las empresas proponen bajar un 22% el precio del langostino y sumar otro 22% de recorte ligado al valor dólar por convenio.
- Denuncia de monopolio: Navarro sostuvo que la estrategia empresaria busca asfixiar a los pequeños emprendimientos para concentrar permisos y «hacer un monopolio del langostino».
- Contratos individuales: El SOMU alerta sobre intentos de las empresas de firmar acuerdos por fuera del sindicato para romper la negociación colectiva, una maniobra que aseguran ya fracasó anteriormente.
Inversiones vs. Crisis
Desde el sindicato cuestionaron el discurso de «falta de rentabilidad» de las cámaras. Navarro señaló una contradicción evidente: «Si un negocio no da ganancia, no seguís invirtiendo en nuevas plantas y expansión». Para el dirigente, se intenta descargar un ajuste innecesario sobre los trabajadores mientras la industria sigue creciendo.
Interna gremial y la sombra del «Caballo» Suárez
El conflicto se ve agravado por la situación interna del SOMU. Navarro denunció:
- Falsificación de firmas: Acusó a la lista opositora de irregularidades para oficializarse.
- Vínculos políticos: Ligó a sus opositores con el entorno de Omar “Caballo” Suárez, sugiriendo que buscan una dirigencia más «dócil» para favorecer a la patronal.
Una temporada bajo amenaza
Con el 10 de abril como fecha probable de inicio, la amenaza de un lock-out patronal (paro empresario) preocupa a toda la cadena productiva. El antecedente del año pasado, con cinco meses de inactividad, flota sobre el sector. «La pesca no es solo el barco; compromete la estiba, las plantas y el transporte de toda la región», recordaron desde el gremio.




