En un contexto económico cada vez más complicado, las dietas alternativas como la vegana, vegetariana o sin gluten se han convertido en un desafío para los hogares argentinos.
Mientras la canasta alimentaria tradicional mantiene un precio de referencia de $206.137,28 mensuales por persona, las dietas especializadas, ya sea por convicciones personales o necesidades médicas, aumentan significativamente su costo. Según un estudio de Focus Market, la dieta vegana es la que más impacta en el bolsillo, costando un 55% más que la canasta básica.
Los datos del informe, publicado en el blog de Hablemos de Plata de Naranja X, muestran que los hogares con dietas especiales enfrentan no solo un sobrecosto monetario, sino también un impacto en tiempo y accesibilidad, ya que muchos de estos productos no se encuentran fácilmente en supermercados cercanos. Según Noticias Argentinas.
¿Cuánto más gastan los argentinos en dietas especializadas?
Las cifras del estudio no dejan lugar a dudas: aquellos que siguen dietas alternativas como la vegana o sin gluten deben hacer frente a precios mucho más altos que la canasta omnívora. Para un adulto promedio, el costo mensual de alimentarse sin gluten asciende a $231.479,27; la opción vegetariana, a $234.129,09; y la dieta vegana, a $320.095,85. Estos precios son mucho más altos que los de una canasta tradicional, que se mantiene en $206.137,28.
El aumento de precios se explica principalmente por la menor escala de producción, los altos costos de industrialización, certificación y la limitada oferta de productos especializados. La brecha más grande se observa en los productos sin gluten, donde los cereales pueden aumentar un 42% respecto a los tradicionales, mientras que los snacks certificados suben un 230%. En la dieta vegana, los cereales sin derivados animales se disparan un 75%.
El impacto en hogares de ingresos medios y bajos
El director de Focus Market, Damián Di Pace, advirtió que este sobrecosto afecta especialmente a los hogares de ingresos medios y bajos, que eligen o requieren adoptar estas dietas por razones médicas o de convicción personal. “Este sobrecosto impacta directamente en el poder adquisitivo de las familias, creando una barrera económica y de tiempo para acceder a alimentos saludables y especializados”, explicó Di Pace.
Otro de los factores clave es la falta de disponibilidad de estos productos en supermercados cercanos, lo que obliga a las familias a recurrir a tiendas especializadas, con precios más elevados debido a menor competencia. Además, los consumidores deben realizar traslados adicionales, lo que suma un nuevo costo de tiempo y dinero.
Los productos sin gluten, vegetarianos y veganos: ¿una opción solo para algunos?
A pesar de que las dietas especializadas responden a necesidades médicas (como el caso de la celiaquía) o convicciones personales (como el veganismo), las estadísticas muestran que el sobrecosto económico y la falta de disponibilidad limitan el acceso de muchos hogares a estas opciones alimentarias. “No todos pueden permitirse estas dietas, y eso plantea un desafío en términos de equidad y accesibilidad”, señaló Di Pace.
Además, se destacó que los hogares que eligen dietas veganas deben afrontar el costo adicional de la suplementación de vitamina B12, cuyo precio ronda los $17.250 mensuales, dado que este nutriente no se encuentra de manera biodisponible en los alimentos exclusivamente vegetales.
¿Cómo afrontar estos costos? Consejos prácticos
Para aquellos que desean mantener estas dietas en su hogar, el uso de herramientas digitales puede ser clave. El monitoreo de los consumos, la segmentación del presupuesto mensual en categorías específicas, y la obtención de reintegros por compras pueden aliviar parte del impacto económico. Sin embargo, el desafío sigue siendo significativo para la mayoría de los hogares, especialmente para aquellos con presupuestos ajustados.
El estudio también muestra que los consumidores que eligen dietas especiales deben hacer frente a una doble barrera: el sobrecosto de los productos, junto con la falta de accesibilidad. Para muchos, la elección de una dieta sin gluten, vegetariana o vegana no es solo un cambio de hábitos, sino un verdadero desafío económico.




