Debilitamiento iraní: Cae un 86% el lanzamiento de misiles por la ofensiva aliada.
El poderío bélico del régimen de Irán atraviesa una crisis sin precedentes tras cumplirse los primeros cinco días de conflicto abierto contra la coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Según reportes del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el despliegue balístico de Teherán ha sufrido un colapso drástico, con una caída del 86% en el lanzamiento de misiles desde el inicio de las hostilidades el pasado sábado. Esta reducción es el resultado directo de una campaña de bombardeos sistemáticos destinados a decapitar la capacidad de respuesta del régimen persa.
La ofensiva internacional ha focalizado sus ataques en la destrucción de plataformas de lanzamiento y arsenales estratégicos. Según Infobae, el general Dan Caine informó que los ataques con drones de un solo uso también experimentaron un descenso del 73%, lo que evidencia el éxito de los aliados en localizar y aniquilar los puntos de origen de las agresiones. Hasta el momento, se estima que la República Islámica ha agotado una parte significativa de sus reservas, tras haber lanzado más de 500 misiles balísticos y 2.000 drones en un intento por saturar las defensas aéreas de la región.
Destrucción de lanzadores y objetivos nucleares
El teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz militar de Israel, detalló que sus fuerzas han logrado destruir cerca de 300 lanzadores de misiles balísticos durante las primeras jornadas de guerra. Las operaciones no se limitaron a la infraestructura convencional; las fuerzas israelíes confirmaron ataques selectivos sobre objetivos dentro de los arsenales nucleares iraníes e infraestructuras militares críticas en ciudades clave como Teherán, Shiraz e Isfahan. Esta estrategia busca neutralizar no solo la amenaza inmediata, sino también la capacidad de escalada a largo plazo.
El Comando Central (CENTCOM) subrayó que la eliminación de estos sistemas es vital para proteger a las tropas aliadas y a los países vecinos que albergan bases estadounidenses. La efectividad de los bombardeos ha dejado al régimen de Teherán con un margen de maniobra cada vez más estrecho, mientras sus aeródromos y depósitos de armas continúan bajo fuego constante para evitar cualquier intento de reabastecimiento o recuperación operativa.
Reservas mermadas y capacidad de munición aliada
Antes del conflicto, las estimaciones de inteligencia indicaban que Irán poseía unos 5.000 misiles balísticos y 2.000 drones. Sin embargo, el uso intensivo de estos recursos, sumado a la destrucción sistemática por parte de la coalición, ha puesto en duda la sostenibilidad del esfuerzo bélico iraní. En contraste, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, envió un mensaje de firmeza al asegurar que las fuerzas internacionales poseen suficiente «munición de precisión» tanto para misiones defensivas como para continuar la ofensiva.
A pesar de que Hezbollah e Irán intentan mantener el hostigamiento hacia suelo israelí, los resultados militares han sido calificados como limitados. La superioridad tecnológica y logística de los aliados parece estar frenando la escalada buscada por el régimen, reduciendo su aparato militar a una fracción de lo que era hace apenas una semana. La ofensiva persiste, mientras el mundo observa el desmoronamiento de uno de los arsenales más temidos de la región.




