Alarma en Argentina: los jóvenes presentan mayor deterioro mental.
Un reciente estudio de alcance mundial ha encendido las alarmas sobre el estado de la psiquis en nuestro país, revelando una tendencia preocupante: cada nueva generación de argentinos muestra un bienestar emocional inferior a la anterior. El fenómeno, que marca una brecha profunda entre los adultos mayores y la juventud, sugiere que el entorno moderno está erosionando las capacidades cognitivas y emocionales de quienes deberían estar en su etapa más productiva.
El análisis se desprende del Global Mind Health Report 2025, desarrollado por Sapien Labs, el cual ubica a la Argentina en el puesto 34 sobre 85 naciones evaluadas. Según Uno Santa Fe, casi el 50% de los adultos jóvenes del país (de 18 a 34 años) presenta problemas de relevancia clínica, una cifra que cuadruplica la tasa de angustia registrada en sus padres y abuelos, afectando directamente su capacidad para afrontar los desafíos de la vida cotidiana.
Factores críticos: ultraprocesados, tecnología y espiritualidad
El informe, basado en datos de más de un millón de personas, utiliza el cociente Mind Health Quotient (MHQ) para medir 47 capacidades distintas. Entre los factores que explican este declive generacional, el consumo de alimentos ultraprocesados aparece como un componente clave. En Argentina, este hábito alimenticio podría explicar entre el 15% y el 30% de la carga de problemas mentales, vinculando la nutrición deficiente con la inestabilidad emocional.
Otro eje fundamental es el uso temprano de smartphones. Aunque Argentina presenta mejores indicadores regionales en este punto, el estudio es tajante: el acceso a dispositivos móviles antes de los 13 años se correlaciona con ideación suicida, desconexión social y agresividad en la adultez. A esto se suma el declive de la espiritualidad, factor que según la científica jefa de Sapien Labs, Tara Thiagarajan, puede generar diferencias de hasta 20 puntos en el rendimiento mental de las personas.
El rol de los vínculos sociales en el contexto argentino
A pesar de la crisis, América Latina y particularmente Argentina conservan una fortaleza distintiva: la cercanía social. De hecho, los jóvenes argentinos ocupan el segundo puesto a nivel mundial en este rubro. No obstante, el estudio advierte que el debilitamiento de los lazos familiares tradicionales cuadruplica el riesgo de sufrir angustia mental clínica. Mientras que los mayores de 55 años mantienen una resiliencia mayor gracias a estas redes de contención, las nuevas generaciones comienzan a mostrar señales de desconexión.
Thiagarajan advirtió que el aumento del gasto en salud mental en países desarrollados no ha logrado revertir la situación, lo que indica que el problema es estructural. La especialista remarcó que, si no se abordan los factores culturales y tecnológicos subyacentes, nos enfrentamos a un futuro donde la mitad de la humanidad podría ser incapaz de funcionar productivamente.
Un desafío que trasciende la atención clínica
El informe concluye que Argentina, si bien no se encuentra en el fondo del ranking global, enfrenta un deterioro generacional sostenido. La crisis no se resuelve únicamente con más consultorios o fármacos, sino con un cambio profundo en el entorno social y los hábitos de vida. El desafío para el 2026 y los años venideros será revertir este patrón antes de que las consecuencias sociales y económicas del deterioro mental se vuelvan irreversibles para la estructura del país.




