La magnitud de la convocatoria popular en el sur del conurbano bonaerense ha reconfigurado la dinámica urbana y los esquemas organizativos previstos.
Una multitudinaria procesión despide a Carlos «Indio» Solari, uno de los máximos referentes de la historia del rock nacional. La ceremonia reúne y une a los fanáticos ricoteros para dar el último saludo a su ídolo.
Una vigilia que obligó a modificar los horarios estipulados
La afluencia masiva y anticipada de seguidores alteró el cronograma fijado por las autoridades y los organizadores. La despedida del Indio Solari estaba programada para las 11, comenzó a las 10 en el Microestadio Gatica -ubicado en el Parque Domínico de Avellaneda- debido a los miles de fanáticos que hacen cola para despedir al artista. Las inmediaciones del complejo deportivo se vieron colmadas de forma anticipada. Muchos pasaron la noche en el lugar, en una vigilia a puro rock, tatuajes y baile.
El flujo de personas comenzó a incrementarse notablemente con las primeras luces del día. A las 9 de la mañana, dos horas antes de la apertura de puertas, ya había una multitud frente al Polideportivo Gatica.
La masividad de la convocatoria generó una fila que se extendió de manera orgánica y sin asistencia de infraestructura vial. No hay un vallado que organice la fila en toda su extensión, que ya supera las 15 cuadras. Está formada de manera espontánea, por ahora sin incidentes, en el centro de la avenida Mitre. A sus lados, marcando los límites, aparecen cientos de puestos de merchandising y comida, dos filas interminables de gazebos.
Operativo de seguridad y el compromiso de la familia
Ante la falta de estimaciones definitivas sobre la concurrencia, las medidas oficiales y las directivas familiares buscan dar previsibilidad a los asistentes. Nadie sabe con certeza cuánta gente puede llegar hoy hasta aquí. Sin embargo, el núcleo cercano al músico llevó tranquilidad a los presentes. La familia prometió que el sepelio va a continuar “hasta que haga falta”.
Para resguardar el orden público, las autoridades ministeriales dispusieron un esquema preventivo en los alrededores del predio:
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Perímetro de exclusión: Hay un anillo de seguridad alrededor del Parque de los Trabajadores, en Villa Domínico, Avellaneda. Todo el perímetro está cortado.
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Fuerzas de seguridad: Hay desplegados efectivos de la policía motorizada y de infantería.
La confirmación del lugar del sepelio activó de inmediato el traslado de personas desde regiones distantes del mapa argentino. Desde que la familia del Indio Solari reveló dónde sería velado el artista, comenzó la procesión de fanáticos desde distintos puntos del país hasta el lugar.
La permanencia a la intemperie marcó la tónica de la noche previa. Algunos pasaron la noche acá. Parte de un grupo de Laferrere que llegó a las 23 horas sigue durmiendo en la vereda, al reparo del frío y el rocío, bajo un balcón. Asimismo, las manifestaciones estéticas del luto se hicieron visibles en la vía pública, donde un grupo de Isidro Casanova expresa su luto desde la 1 am con una enorme bandera negra.
Más de 22 cuadras de espera para despedir al Indio Solari
El paso de las horas incrementó las dimensiones de la fila de ingreso. Miles de fanáticos, que acamparon desde anoche, comenzaron a saludar por última vez al artista desde las 10, en el Microestadio Gatica. El operativo se desarrolla con total normalidad y no se generó ningún tipo de disturbio.
La fisonomía del ingreso se caracteriza por la paciencia y el autocontrol de los concurrentes. La gente entra de forma ordenada, con banderas o lo que traen consigo. No obstante, la procesión interna dentro del Microestadio está signada por el dolor profundo de los seguidores. Hay escenas de emoción a flor de piel. Gritos de dolor y personas que se tiran al piso para expresar su pena. Mucha gente llorando.
Durante la prolongada permanencia en la vía pública, los cánticos sirven de nexo e incorporan consignas ligadas al contexto social. La marea humana que compone la fila, matiza la espera cantando temas de los Redonditos de Ricota. Pero también se expresa políticamente: cantan “traigan al gorila de Milei” y “la patria no se vende”.
El silencio y el dolor en la Capilla Ardiente
La dinámica interna del predio deportivo se administra de forma fraccionada para evitar desbordes en el sector del féretro. La fila ingresa ordenada al Polideportivo Gatica, pintado de verde. La organización va haciendo entrar al público por tantas. No es un flujo continuo, sino que se detiene y hay momentos de espera.
El contraste entre la manifestación callejera y el interior del recinto es total:
El clima de fiesta cambia radicalmente al ingresar a la capilla ardiente, donde todo es emoción. Reina el silencio y se escucha el llanto de los seguidores del Indio.
Los impulsos individuales quiebran de a momentos el silencio del Microestadio en señal de agradecimiento directo al músico fallecido. Cada tanto, hay fanáticos que aplauden, otros que gritan letras de canciones, que agradecen, que rompen en llanto…
La conducta de los encargados del ingreso y la contención de la masa de seguidores fue valorada positivamente por los concurrentes en el tramo final del recorrido. “Gracias por cómo nos respetaron a todos”, dice un hombre a la organización, sintetizando el espíritu pacífico con el que se desenvuelve una de las concentraciones populares más importantes de los últimos tiempos.
