Santilli se perfila en el PRO bonaerense bajo la sombra de los Milei.
El escenario político de la provincia de Buenos Aires atraviesa una etapa de reconfiguración profunda dentro del PRO. Con la mirada puesta en la gobernación para 2027, el partido amarillo ha renovado sus autoridades integrando a diversos sectores internos, pero la gran incógnita sigue siendo la relación con el Ejecutivo nacional. Diego Santilli, actual ministro del Interior, aparece como la figura central de este armado, aunque su creciente cercanía con las filas de La Libertad Avanza genera tanto expectativas como recelos en el territorio bonaerense.
La reciente unidad alcanzada en la lista partidaria incluye a dirigentes cercanos a Cristian Ritondo, Jorge Macri y al propio Santilli. Según Pagina12, Ritondo sostiene que el «Colo» es el candidato natural para pelear por el sillón de Dardo Rocha, argumentando que no hay margen para experimentos ante el peso electoral que Santilli ya demostró en la provincia. Sin embargo, esta postulación depende en última instancia de la bendición estratégica de Karina Milei, quien maneja los hilos del armado libertario.
La «decoloración» amarilla y el factor libertario
A pesar de su origen en el PRO, el perfil de Diego Santilli ha virado hacia un tono más violeta desde su incorporación al gabinete de Javier Milei. Su rol como articulador con las provincias para buscar votos en leyes clave, como la reforma laboral y la ley de glaciares, lo ha ubicado en una posición de subordinación directa a la jefatura de los hermanos Milei. Esta situación es tan marcada que incluso se puso en duda su participación en el próximo Consejo Nacional del PRO el 19 de marzo.
Desde el entorno del ministro confirman que su prioridad absoluta es trabajar para ser el candidato del Gobierno nacional en la provincia. No obstante, en la Casa Rosada barajan otros nombres, como el de Sebastián Pareja, quien ya comenzó a recorrer los 135 municipios bonaerenses para plantar bandera propia. Ante este escenario, algunos armadores del PRO evalúan un «plan B»: competir con sello propio si Santilli no es el elegido por Milei, apostando a restarle puntos al oficialismo y captar el voto opositor no peronista.
El reclamo de los intendentes y la incógnita de las PASO
En el interior de la provincia, la idea de ceder toda la centralidad a La Libertad Avanza no convence a todos. Referentes territoriales y jefes comunales que gestionan el día a día consideran que el PRO debe generar un candidato con identidad netamente «amarilla». El exintendente de Junín, Pablo Petrecca, advirtió que si bien Santilli es un gran candidato, el partido cuenta con intendentes de mucha experiencia —como los de Zárate, Pinamar, Pergamino y 9 de Julio— que también podrían aspirar a la gobernación.
A esta tensión interna se suma la incertidumbre sobre las elecciones primarias. Con las PASO suspendidas para 2025, el debate gira en torno a qué sucederá en el turno electoral siguiente. Mientras algunos sectores del PRO dialogan con el peronismo para intentar sostener las primarias a nivel provincial amparados en la ley local, desde el Ministerio del Interior aseguran que el esfuerzo de Santilli estará alineado con la postura nacional de eliminarlas definitivamente, dejando un final abierto para la selección de candidatos.
Valenzuela y la «zona de espera» migratoria
Otro actor relevante en esta disputa es Diego Valenzuela. El exPRO y actual hombre de confianza de los Milei en Tres de Febrero aguarda su nombramiento al frente de la futura Agencia de Seguridad Migratoria bajo la órbita del Ministerio de Seguridad. Valenzuela, quien pidió licencia en el Senado provincial por pedido de Karina Milei, se posiciona como el «primer bonaerense» en haber dado el salto a las fuerzas del cielo tras la asunción de Javier Milei.
Valenzuela busca capitalizar su origen y su lealtad temprana para disputarle a Santilli la preferencia del Presidente. Su entorno destaca que es un candidato «nacido y criado» en la provincia, lo que le otorgaría una ventaja competitiva frente a otros perfiles. Así, el tablero bonaerense queda dividido entre quienes buscan una fusión total con el libertarismo y quienes intentan preservar la autonomía de un PRO que no quiere desaparecer frente al avance de la marea violeta.




