Alerta máxima en Argentina: refuerzan seguridad por la guerra externa.
Ante la vertiginosa escalada bélica en Medio Oriente, el Gobierno nacional ha tomado la determinación de elevar el nivel de seguridad a «Alto» en todo el territorio argentino. Esta medida surge como respuesta directa al respaldo expresado por el país a la ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán, activando un protocolo preventivo de gran escala coordinado por el Ministerio de Seguridad Nacional, la Secretaría de Inteligencia de Estado y la Dirección Nacional de Migraciones.
El despliegue de las Fuerzas Federales busca blindar objetivos considerados sensibles para evitar cualquier tipo de represalia o atentado. Según La Nación, el operativo de vigilancia se ha intensificado notablemente en puntos estratégicos, incluyendo un control exhaustivo en las fronteras y una custodia permanente sobre la infraestructura crítica del país para garantizar la paz interior ante el conflicto internacional.
Blindaje en embajadas y sedes de la comunidad judía
Una de las prioridades del protocolo es la cobertura 24 horas en las representaciones diplomáticas de los países involucrados, con especial énfasis en las embajadas de Estados Unidos e Israel, así como en la sede de la AMIA y otras instituciones de la comunidad judía. Efectivos de la Policía de la Ciudad y de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA han reforzado su presencia con móviles y controles estrictos que incluyen la requisa de paquetes, el chequeo de peatones y la inspección de vehículos que circulan por las inmediaciones de estos edificios.
Vigilancia extrema en fronteras y recursos hídricos
La Gendarmería Nacional ha redoblado sus esfuerzos en los pasos limítrofes, utilizando tecnología de radares aéreos y terrestres para monitorear cualquier movimiento sospechoso. Las zonas bajo mayor lupa son la Triple Frontera en Misiones (con Brasil y Paraguay), la frontera en Salta (con Bolivia y Paraguay) y la costa del río Paraná en Corrientes.
Por su parte, la Prefectura Naval Argentina ha intensificado los patrullajes en cursos de agua clave como el río Bermejo y el río Paraná. Este último es de vital importancia no solo por atravesar múltiples provincias, sino por albergar las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, activos estratégicos para el suministro energético nacional.
Custodia en centrales nucleares y aeropuertos internacionales
Las centrales nucleares Atucha 1 y 2, en Zárate, la central de Embalse en Córdoba y el Centro Atómico Bariloche han sido catalogados como puntos críticos de máxima custodia. Cabe recordar que en octubre de 2025 se realizaron simulacros de sabotaje y toma de rehenes para preparar a las fuerzas ante posibles crisis.
En cuanto al transporte, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) se mantiene en alerta máxima en los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, extendiendo la vigilancia a terminales del interior en Córdoba, Bariloche, Mendoza, Rosario, Iguazú y Salta. Aunque los analistas consideran que el riesgo de un ataque directo es bajo, las autoridades mantienen el nivel de alerta en su punto más alto mientras persista la inestabilidad en Medio Oriente.




