Tensión en Medio Oriente: el impacto real en la energía argentina.
La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha vuelto a poner bajo máxima presión al mercado energético global. Para Argentina, este escenario de incertidumbre representa un desafío de doble filo: por un lado, la oportunidad de potenciar las exportaciones de Vaca Muerta ante un barril más caro; por otro, el riesgo de encarecer las importaciones de gas y presionar los precios en los surtidores locales en un contexto de fragilidad económica.
El petróleo bajo presión y la mirada de los analistas
De acuerdo con un análisis de la consultora Aleph Energy, el mercado petrolero ya mostraba señales de tensión semanas antes del estallido, con el crudo subiendo cerca de 10 USD por barril hasta posicionarse por encima de los 60 USD. Según Ambito, el economista Julián Rojo, director del IAE General Mosconi, advirtió que cualquier impacto permanente es aún incierto y que los efectos deben analizarse en la inmediatez, considerando la duración del conflicto y las estrategias de productores como Rusia y consumidores como China.
A pesar de que el precio del barril llegó a dispararse un 13% en el premarket, el pánico se moderó tras el inicio de la jornada financiera. Las petroleras locales mantienen la cautela; fuentes del sector aseguraron en off que no se analizan subas inmediatas en los surtidores, ya que un movimiento de una sola jornada no es el indicador preciso para tomar decisiones de precios finales.
Vaca Muerta: ¿Bendición o riesgo ante la volatilidad?
El rol de Vaca Muerta es central en esta ecuación. Para que el yacimiento sea rentable, el barril debe estar por encima de los 50 USD, lo que convierte a los precios altos en una ventaja para la balanza comercial. Gustavo Araujo, de Criteria, destaca que Argentina enfrenta este shock con una capacidad de exportación mucho mayor que en 2022, lo que podría fortalecer el ingreso de divisas y la recaudación por derechos de exportación.
Sin embargo, el Citi advierte que el bajo nivel de reservas deja al país en una posición vulnerable. Existe el temor de que la inestabilidad ahuyente inversiones de economías emergentes. Daniel Dreizzen, de Aleph Energy, calcula que por cada dólar que aumenta el crudo, la balanza argentina suma 125 millones de USD, pero advierte que una estabilidad posterior por debajo de los niveles previos sería perjudicial. Por su parte, Nicolás Kohn, de Balanz, señala que un petróleo alto implica mayores expectativas de inflación y tasas reales más altas, lo que podría recalibrar las valuaciones en deuda emergente.
El factor logístico: El Estrecho de Ormuz y el GNL
Uno de los puntos más críticos es el Estrecho de Ormuz, por donde circula un tercio del crudo mundial y un quinto del comercio de gas. Gustavo Delbon, de RICSA, señala que si el conflicto se extiende más de cuatro semanas, los efectos negativos sobre la economía global serán profundos, impactando especialmente en el costo del Gas Natural Licuado (GNL) que Argentina importa, lo que afectaría directamente la balanza comercial y la inflación.
Desde una perspectiva global, Adam Hetts, de Janus Henderson, considera que si bien los precios han superado los 70 USD, un aumento hasta los 80 USD o 90 USD sería coherente con conflictos de corta duración que los mercados suelen asimilar. No obstante, la posibilidad de un bloqueo parcial o retraso logístico en rutas marítimas mantiene a los inversores en alerta máxima.
Perspectivas de precios y cierre de mercado
Los analistas coinciden en tres escenarios posibles para el precio del crudo:
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Conflicto limitado: Precios entre 70 USD y 80 USD.
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Escenario severo: Barril por encima de los 90 USD.
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Gran escala: Superando los 100 USD, similar al inicio de la guerra en Ucrania.
A pesar de la tensión, entidades como J.P. Morgan y Goldman Sachs prevén que la tendencia podría ser bajista hacia fin de año debido a la sobreoferta estructural. Para Argentina, la clave reside en la persistencia: si el alza es sostenida, el país podría consolidar una mejora estructural en su frente externo, con un superávit energético proyectado cerca de los 10.000 millones de USD.




