Acompañado por gran parte de su gabinete, el Presidente participó del homenaje en la esquina de Arroyo y Suipacha. Bajo el lema «La primera vez no se olvida», se recordó el ataque terrorista de 1992 que dejó un saldo de 29 muertos.
Este martes, el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, asistieron al acto conmemorativo por el 34° aniversario del atentado a la Embajada de Israel. El homenaje tuvo lugar en el sitio exacto donde, el 17 de marzo de 1992, la explosión de un coche bomba destruyó la sede diplomática, cobrándose la vida de 29 personas e hiriendo a más de 250.
Durante la ceremonia, que contó con la presencia del canciller Pablo Quirno y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mandatario ratificó la postura de su gestión frente a la discriminación y la violencia religiosa, al expresar que «reafirmamos nuestro compromiso contra el antisemitismo».
El peso de la memoria y la impunidad
El lema de este año, «La primera vez no se olvida», buscó poner el foco en el carácter fundacional de este ataque como el primer gran golpe del terrorismo internacional en suelo argentino. La nómina de víctimas fatales refleja la magnitud de la tragedia: ciudadanos de Argentina, Israel, Bolivia, Uruguay, Paraguay e Italia; entre ellos se encontraban diplomáticos, obreros, un taxista, un sacerdote y residentes de un geriátrico cercano.
A pesar de haber transcurrido más de tres décadas y de contar con la intervención de la Corte Suprema de Justicia junto a organismos como el FBI y el Mossad, la causa aún no cuenta con imputados ni condenados. No obstante, en abril de 2024, un fallo de un tribunal federal argentino fue determinante al señalar que Irán y la organización terrorista Hezbolá fueron los responsables directos de haber “organizado, planeado, financiado y ejecutado” el ataque.
Un reclamo de justicia persistente
La resolución judicial no solo apuntó contra dirigentes políticos y militares iraníes, sino que también mantuvo vigente la controversia local al mencionar a exfuncionarios argentinos por la presunta manipulación de pruebas.
El acto también sirvió para recordar que este horror fue el preludio de lo ocurrido dos años después, el 18 de julio de 1994, cuando la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sufrió un segundo atentado que dejó 85 muertos, consolidando una de las etapas más oscuras y aún impunes de la historia argentina contemporánea.




