La ilusión duró lo que tarda un semáforo en apagarse. Franco Colapinto llegó al sábado con la mejor clasificación de su temporada, el octavo cajón de partida, y la certeza de que el podio estaba más cerca que nunca.
Pero la carrera sprint del Gran Premio de Miami de Fórmula 1 le devolvió una postal cruel: lo que la largada le dio, la primera curva se lo sacó. El argentino terminó décimo, arañando los puntos pero sin poder sumar, en una jornada donde el británico Lando Norrisvolvió a mostrar los dientes del campeón.
Colapinto mantuvo un ritmo parejo y sin fisuras, pero el terreno perdido en el arranque le hipotecó cualquier ambición de meterse en el top 8.
La curva maldita donde se le escapó la carrera
La película arrancó con el piloto de Alpine ubicado en la cuarta fila, beneficiado por la clasificación del viernes que le había devuelto el brillo a su fin de semana. Pero cuando el semáforo dio luz verde, Colapinto quiso morder más de lo que podía masticar. En la primera curva, buscó pelearle la posición a dos gigantes como el neerlandés Max Verstappen (Red Bull) y el británico Lewis Hamilton (Ferrari), una batalla de pesos pesados que le costó carísima. En ese forcejeo, el argentino perdió tiempo vital y vio cómo su propio compañero de equipo, el francés Pierre Gasly, le soplaba la nuca y lo relegaba al noveno lugar.
Golpeado pero no noqueado, Colapinto se recompuso y mantuvo un ritmo constante, casi sin errores, pero sin poder descontarle a Gasly. La estocada final llegó en la vuelta diecisiete, cuando el francés Isack Hadjar (Red Bull) lo superó y lo mandó definitivamente al décimo puesto, el último escalón antes de la zona de puntos que, esta vez, le quedó negada.
Norris, dueño y señor de Miami; Antonelli, del cielo al infierno
Mientras Colapinto masticaba bronca, Norris dibujó una carrera sin fisuras: lideró de principio a fin y se llevó la victoria con la frialdad de quien se sabe el hombre a vencer. El podio lo completaron el australiano Oscar Piastri (McLaren) y el monegasco Charles Leclerc (Ferrari), en una jornada que confirmó la hegemonía de los de Woking.
La contracara fue el italiano Kimi Antonelli (Mercedes), líder del campeonato, que había largado segundo y se desplomó sin escalas: perdió dos posiciones en la largada, nunca encontró ritmo y encima recibió una penalización de cinco segundos tras la carrera que lo mandó al sexto lugar. La sorpresa de la sprint fue, sin dudas, Gasly: largó décimo, metió una largada furiosa y se aferró al octavo puesto para sumar un punto con sabor a victoria.
La clasificación para la carrera principal, la revancha que ilusiona
Colapinto no sumó, pero tampoco se fue con las manos vacías de Miami. Su ritmo fue sólido y el auto respondió mejor que en otras jornadas, lo que alimenta las expectativas de cara a la clasificación para la carrera principal del domingo, prevista para las 17 horas de Argentina. El argentino necesita cortar la racha sin puntos y sabe que el auto está para pelear. La sprint dejó heridas, pero también certezas: el Alpine está competitivo y Colapinto tiene la muñeca caliente. Solo falta que la primera curva, esa maldita curva, esta vez le devuelva lo que le sacó.
